Por primera vez, un jurado popular lleva a prisión perpetua en Santa Fe

Por primera vez, un jurado popular lleva a prisión perpetua en Santa Fe
Por primera vez, un jurado popular lleva a prisión perpetua en Santa Fe
Por primera vez en la provincia de Santa Fe, un juicio por jurados populares concluyó con un veredicto de culpabilidad por un delito cuya única pena prevista es la prisión perpetua. La decisión fue tomada por unanimidad contra Augusto Joaquín Monzón, de 25 años, por el homicidio criminis causa de Carlos Alberto Farías, cometido en febrero de 2024 en un local comercial de la peatonal santafesina.

Tras deliberar durante casi tres horas y media, los integrantes del jurado avalaron la acusación del Ministerio Público de la Acusación (MPA), que sostuvo que Monzón asesinó a Farías para concretar un robo. El fiscal Estanislao Giavedoni, de la Unidad Fiscal Especial de Homicidios de la Fiscalía Regional 1, afirmó que “la única pena que es posible aplicar en este caso es la de prisión perpetua”.

La pena se determinará formalmente en una audiencia de cesura que se realizará en los próximos días, bajo la conducción del juez Pablo Spekuljak. En esa instancia se completará el proceso judicial.

Al finalizar la jornada también se realizó una audiencia de impacto en la que uno de los hijos de la víctima pudo dirigirse al juez. El familiar manifestó su conformidad con el veredicto y destacó el trabajo del MPA y de la querella.

UN ENCUENTRO PACTADO Y UN CRIMEN PARA ROBAR

El hecho ocurrió el miércoles 21 de febrero de 2024, alrededor de las 13.30, en un comercio de venta de indumentaria ubicado en San Martín al 2600, pleno centro santafesino. Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, Monzón se definía como prestamista, pero trabajaba como empleado en el kiosco de enfrente al local donde se empleaba su novia y que sería la escena del crimen. Ese día había convocado al comercio a Farías, quien se dedicaba informalmente al intercambio de moneda extranjera. Era lo que en la calle se le llama “arbolito”.

Una vez que Farías estuvo en el local, sin testigos, el acusado lo golpeó en el rostro y la cabeza con un objeto contundente, presuntamente un matafuegos. Para la acusación, el ataque tuvo como finalidad matar a Farías y apoderarse de su dinero.

La víctima murió en el lugar. Después, el agresor habría trasladado el cuerpo hasta el depósito ubicado en la parte trasera del inmueble y lo cubrió con bolsas que contenían prendas de vestir. También limpió rastros de sangre del salón de ventas y de un pasillo que conducía al depósito, de acuerdo con lo expuesto durante el debate.

Finalmente, Monzón se apoderó del teléfono celular de Farías y de una suma estimada entre 15.000 y 20.000 dólares.

La calificación de homicidio criminis causa contempla los asesinatos cometidos para preparar, facilitar o consumar otro delito, o para procurar la impunidad. En este caso, el jurado consideró probada la acusación de que Farías fue asesinado para concretar el robo. Por esa calificación legal, la pena aplicable es la prisión perpetua, cuya imposición formal quedará establecida en la audiencia prevista para los próximos días.