
Moisés era colérico; Jacob, un estafador; Abraham, un aventurero; Pedro y Judas, traidores. ¿El rey David? Un turbio mujeriego, y Salomón, un pillo. Superaron sus defectos y construyeron la inmensa tradición judeocristiana de la cultura occidental. Los argentinos tenemos mucho que aprender de ellos. Leer más
