Con los comicios primarios a menos de dos semanas de distancia, el primer debate televisado entre los principales candidatos a la gobernación de California evidenció la fragmentación política y la feroz competencia por el liderazgo estatal.
El encuentro, transmitido desde San Francisco, reunió a Tom Steyer, Xavier Becerra, Steve Hilton, Chad Bianco, Katie Porter y Matt Mahan, quienes intercambiaron ataques sobre sus trayectorias, fuentes de financiamiento y estrategias para abordar tensiones raciales y problemas de vivienda.
Entre los temas centrales, surgió la preocupación de los líderes demócratas por la posibilidad de que su partido quede fuera de la segunda vuelta, dada la dispersión interna generada por el sistema electoral californiano, donde los dos candidatos más votados avanzan a la elección general, sin importar el partido, según informó Los Angeles Times.
El inicio de la votación por correo y una campaña marcada por la salida de figuras clave han elevado la presión sobre los aspirantes.
Este debate tuvo lugar pocos días después de que Betty Yee, excontralora estatal, y Eric Swalwell, exrepresentante federal demócrata, abandonaran la contienda.
Swalwell renunció tras enfrentar acusaciones de abuso y conducta sexual inapropiada, lo que deja aún ocho nombres relevantes en la boleta del 2 de junio, aunque dos ya se han retirado, informó Los Angeles Times.
Quedó expuesto que los líderes demócratas temen que, por la dispersión interna y el sistema de “top two”, el partido pueda quedar excluido del balotaje.
La dinámica electoral de California permite que dos republicanos avancen a la elección general si el voto progresista se divide entre demasiados candidatos.
El protagonismo de Steyer y la polarización económica
La discusión sobre la riqueza personal ocupó la parte central del debate, con el foco en Tom Steyer, exfundador de un fondo de cobertura y activista climático.
Steyer enfrentó cuestionamientos sobre el origen de sus fondos —incluidas inversiones en prisiones privadas y sectores petroleros— y por destinar USD 133 millones a su campaña, según Los Angeles Times.
Steyer afirmó: “Los millonarios y corporaciones gastan enormes sumas para oponerse a mi candidatura y apoyar a otros en este escenario. Las compañías petroleras han invertido USD 5 millones en mi contra este miércoles, que es el Día de la Tierra”.
Añadió que es “el millonario que quiere gravar a otros millonarios”, y reiteró su posición de confrontar a los monopolios eléctricos y exigir impuestos a las compañías contaminantes.
Frente a los cuestionamientos, Steyer subrayó su labor filantrópica, mencionando una iniciativa sin fines de lucro que, junto a su esposa, ha financiado más de 17.000 viviendas para personas de bajos ingresos.
Explicó: “Nos aseguramos de que cada préstamo se mida solo por el impacto en la comunidad, en términos de crecimiento económico o sostenibilidad ambiental. No ganamos nada con ello, y nunca lo haremos”, declaró a Los Angeles Times.
Estrategias y confrontaciones entre demócratas y republicanos
El republicano Steve Hilton, excomentarista conservador, fue catalogado por sus rivales como un candidato inconsistente respaldado por el expresidente Donald Trump.
Por su parte, Xavier Becerra, exsecretario federal de Salud, recibió críticas como representante del grupo tradicional de Washington, con cuestionamientos sobre su capacidad de impulsar cambios, según Los Angeles Times.
Durante el segmento sobre vivienda, el alcalde de San José Matt Mahan se dirigió a Steyer: “La única vivienda que Tom Steyer ha construido son cárceles privadas y centros de detención de ICE”.
A su vez, Katie Porter señaló a Becerra por la falta de planes concretos para financiar vivienda asequible: “Tiene planes atractivos, pero nunca aparecen los números, el plan de ingresos ni los detalles”.
Becerra respondió de inmediato: “Eso es mucho decir viniendo de alguien que nunca ha debido administrar un gobierno”, y respaldó su gestión en cuatro presupuestos federales de Salud y Servicios Humanos, que resaltó son “más grandes que el presupuesto del estado de California”.
El debate sobre asuntos raciales se intensificó tras la consulta sobre el uso de pruebas de inglés a conductores de camión por parte de la policía estatal.
Chad Bianco, sheriff de Riverside, minimizó el tema al declarar: “Debemos dejar de lado toda esta cuestión del racismo y la discriminación. Simplemente transgrediste la ley o no lo hiciste”.
Katie Porter replicó: “Me asombra que Bianco diga a los californianos negros, latinos e inmigrantes que deben superar el racismo. No es algo que se supere, es algo contra lo que se lucha. Si no lo entiende, no debería representar a un estado tan diverso como California”.
Bianco insistió en que “los californianos están hartos de que los políticos conviertan la raza en el eje de todo”, y apeló a su experiencia policial trabajando con personas de todos los orígenes.
A nivel político, la preocupación de los demócratas crece porque Hilton y Bianco encabezan las encuestas en un estado con mayorías demócratas: los votantes registrados demócratas casi duplican a los republicanos, de acuerdo con Los Angeles Times.
La fragmentación interna y el sistema “top two” habilitan la posibilidad de que el partido quede fuera del balotaje si se dispersa el voto progresista.
Impacto de las acusaciones y escenarios posdebate
El debate también incluyó las recientes acusaciones contra Eric Swalwell. Xavier Becerra intervino: “Escuchas rumores sobre muchas cosas diferentes, pero los rumores no son pruebas. El Caucus Demócrata no es el lugar que debe dictaminar sobre estas situaciones, es la justicia la que debe hacerlo”.
Remarcó además su experiencia como fiscal general y su labor en casos de trata sexual, reconociendo la valentía de las denunciantes.
El politólogo Dan Schnur (USC, UC Berkeley, Pepperdine), consultado por Los Angeles Times, consideró que el debate clarificó el escenario: “Steyer o Porter llevarían al estado hacia la izquierda, Mahan al centro y Hilton o Bianco a la derecha. Becerra mantendría el statu quo. Aunque fue la presencia más discreta en el escenario, Becerra podría haber ganado por tranquilizar a Sacramento de que no impulsará grandes cambios. El dinero y los respaldos llegarán”.
