Steve Hilton, del Reino Unido, aseguró su lugar en la contienda por la gobernación de California al quedar segundo en las primarias del estado, con el 25% de los votos, a apenas 2,9 puntos del demócrata Xavier Becerra. Se convirtió en el primer republicano en pasar a una elección general por ese cargo en dos décadas, en uno de los estados más abiertamente demócratas del país.
La carrera de noviembre enfrenta a dos perfiles: Becerra, exfiscal general del estado y exsecretario federal de Salud, contra un exasesor del gobierno conservador británico reconvertido en empresario, analista político y conductor de televisión en Estados Unidos.
La pregunta que domina la escena política californiana es si Hilton puede convertir su energía de campaña en votos suficientes para romper una racha de 20 años sin victorias republicanas a nivel estatal.
Quién es Steve Hilton y por qué llegó hasta aquí
Steve Hilton llegó a Estados Unidos hace 14 años con un perfil construido en las sombras del poder: fue el estratega que ayudó a David Cameron a llegar a Downing Street en 2010. Desde entonces acumuló roles como emprendedor, analista de políticas públicas y conductor en Fox News, cadena de noticias estadounidense.
Su campaña mezcló propuestas de cambio en vivienda, costo de vida y burocracia estatal con una imagen informal: camisetas amarillas y un estilo directo que buscó diferenciarlo del republicano promedio.
En su país de origen, ese estilo genera escepticismo. Muchos británicos lo asocian con Stewart Pearson, su alter ego paródico en la serie de televisión The Thick of It.
En California, en cambio, logró construir una coalición que va desde votantes de clase trabajadora hasta magnates tecnológicos de Silicon Valley, pasando por pequeños empresarios latinos y conservadores religiosos.
El peso del respaldo de Trump y el intento de despegarse
El apoyo de Donald Trump fue decisivo para que Hilton superara en las primarias al sheriff del condado de Riverside, Chad Bianco. Pero ese mismo respaldo amenaza con convertirse en su mayor obstáculo de cara a noviembre.
En California, la aprobación de Trump está unos 10 puntos por debajo del promedio nacional. Hilton ya inició un giro visible: tres días después de las primarias, afirmó ante una emisora de radio pública de Los Ángeles:
“Todo el mundo sabe que el presidente Joe Biden ganó las elecciones de 2020, y no creo que haya ninguna duda al respecto”. Durante la campaña, se había negado a responder esa misma pregunta.
También se distanció de las afirmaciones de Trump sobre supuestos fraudes electorales en California. “No hemos visto nada que cumpla ese estándar”, dijo al mismo medio.
La estrategia de campaña: el cambio como argumento central
Hilton construyó su discurso sobre una premisa: California lleva 15 años bajo gobierno demócrata exclusivo y los problemas se acumulan. Vivienda escasa, costo de vida alto, burocracia lenta y falta de vivienda son los ejes de su crítica.
“Cuando me preguntan cómo voy a ganar en California siendo republicano, mi pregunta es: ¿cómo va a ganar un demócrata con el historial que le presenta a la gente sin ofrecer ningún cambio?”, declaró ante periodistas en Sacramento al día siguiente de las primarias.
“Nosotros ofrecemos cambio, que es lo que quiere la mayoría de los californianos”, aseguró.
En un comunicado, remarcó: “California puede poner satélites en órbita, construir tecnología que cambia el mundo y sostener la economía global, pero de alguna manera el gobierno no puede decirles a los votantes quién ganó una elección sin hacerlos esperar semanas”.
Los flancos débiles que Steve Hilton
Hilton enfrenta cuestionamientos por sus vínculos con Charlie Kirk, el líder juvenil republicano asesinado el año pasado que promovió la teoría del “gran reemplazo”: una conspiración de extrema derecha, desacreditada por la comunidad académica, que sostiene que élites globales orquestan deliberadamente la sustitución de la población blanca occidental por inmigrantes no blancos.
La teoría, popularizada en 2011 por el escritor francés, Renaud Camus, ha sido vinculada a actos de violencia en Estados Unidos y Europa, y es considerada por investigadores como una expresión del nacionalismo blanco.
El candidato también expresó dudas sobre los mandatos de vacunación y apoyó la posibilidad de que estados con leyes antiaborto exijan la extradición de médicos californianos que envíen medicamentos abortivos fuera del estado.
El estratega demócrata Garry South fue directo al evaluar las posibilidades de Hilton: “El respaldo de Trump que fue el impulso que necesitó para entrar en los dos primeros será el equivalente político del monkeypox en la segunda vuelta”.
Y aseguró: “Steve Hilton tiene tantas posibilidades de convertirse en gobernador como yo”.
El antecedente que pesa: 2018 y el efecto Trump en las urnas
El 25% obtenido en las primarias se parece al porcentaje que consiguió el candidato republicano a gobernador en 2018, John Cox, quien después perdió ante Gavin Newsom por una amplia diferencia, en otro año electoral de medio mandato marcado por el rechazo a Trump.
Para ganar en noviembre, Hilton necesitaría que las condiciones cambien de forma sustancial: un escándalo mayor que afecte a Becerra, un giro en la percepción del partido republicano en el estado, o ambas cosas a la vez.
