
Un arquitecto cubano diseñó por iniciativa propia la Biblioteca Presidencial de Donald Trump en Miami: una torre de 319 metros de altura, 47 pisos y un Air Force One ensamblado en su interior. El proyecto se levantaría junto a la Torre de la Libertad, en un terreno que el Miami Dade College cedió a la Fundación Biblioteca Presidencial Trump por USD 10 simbólicos.
Willy Bermello, fundador de la firma Bermello Ajamil & Partners con sede en Coral Gables, presentó la propuesta sin encargo oficial y la financió con recursos propios. El diseño ya llegó al Despacho Oval y generó tanto el respaldo del presidente como una cadena de demandas judiciales por la transferencia del terreno, valuado por expertos en más de USD 66 millones.
Quién es Willy Bermello
Bermello llegó de Cuba a los nueve años y pasó por la Torre de la Libertad, el edificio donde miles de exiliados cubanos recibieron asistencia migratoria entre las décadas de 1960 y 1970. Esa historia personal lo ubicó dentro de la generación de exiliados que construyó su carrera profesional durante el auge económico y urbanístico de Miami.
A lo largo de su trayectoria lideró proyectos de infraestructura, transporte, turismo y desarrollo inmobiliario en el sur de Florida y otros mercados internacionales.
Entre sus obras más reconocidas figuran las terminales de cruceros de Royal Caribbean y Norwegian Cruise Line en el Puerto de Miami, la torre del Four Seasons en Miami y desarrollos de gran escala en América Latina, el Caribe y Oriente Medio, según detalla el medio Cuba en Miami.
Su firma ha sido parte central de la consolidación de Miami como una de las capitales globales del turismo de cruceros. Pese a esa trayectoria, Bermello asegura que la biblioteca presidencial ocupa un lugar distinto: “Para mí representa mucho más que arquitectura”, dijo a Telemundo 51.
Cómo nació la idea
Bermello no recibió ninguna invitación de la Casa Blanca. Mientras revisaba información sobre permisos de desarrollo en Trump Doral, encontró el nombre del abogado cubanoamericano Félix Lasarte, a quien el equipo de Trump había encargado buscar terrenos para la futura biblioteca.
“Soy como un cazador. No espero que los clientes vengan a mí; yo voy a los clientes”, dijo Bermello a la periodista Gloria Ordaz de Telemundo 51.
A través de contactos en común consiguió una reunión con Lasarte y le ofreció desarrollar, con sus propios recursos, un concepto arquitectónico para el centro de Miami. La propuesta no respondía a ningún proceso formal de licitación.
Qué cambió el equipo de Trump antes de aprobar el diseño
Antes de que el proyecto llegara al escritorio presidencial, el equipo de Trump transmitió dos pedidos concretos: integrar un Air Force One al complejo y reforzar los acabados en tonos dorados.
“Yo sé que al presidente le gusta mucho el oro, aunque no necesariamente es mi gusto personal”, comentó Bermello entre risas, según recogió Telemundo 51.
El arquitecto incorporó ambos elementos y presentó la maqueta revisada. Trump la examinó en detalle y planteó una pregunta directa: “¿Por qué debo aceptar una propiedad de tres acres en Downtown Miami cuando me han ofrecido 30 acres en Boca Ratón?”.
La respuesta de Bermello fue: “Donde usted construya su biblioteca la gente va a visitarla. Pero aquí, junto a la Torre de la Libertad, Bayside y el Puerto de Miami, vendrán más personas que a cualquier otra biblioteca presidencial del país”.
Qué contiene el proyecto
El diseño rompe con el modelo tradicional de biblioteca presidencial. En lugar de un campus suburbano, propone un rascacielos multifuncional en pleno centro urbano, una configuración que, según Cuba en Miami, podría redefinir la forma en que se conciben estos complejos en Estados Unidos.
El complejo incluye:
- Una réplica del Despacho Oval y salones inspirados en las propiedades del presidente.
- El Air Force One desmontado, trasladado por secciones y reconstruido dentro del edificio.
- Exhibiciones de Marine One y la limusina presidencial “The Beast”.
- Un teatro para conferencias y debates presidenciales.
- Galerías permanentes y una posible escuela de políticas públicas con Miami Dade College.
- Espacios comerciales, de oficinas y áreas hoteleras para financiar la operación.
“Cuando me preguntaron si podía ponerlo, la verdad es que ni siquiera sabía exactamente cuánto medía”, admitió Bermello sobre el Air Force One, según Telemundo 51.
Por qué Miami y por qué junto a la Torre de la Libertad
El plan contempla convertir la calle 6 en un corredor peatonal que conecte físicamente ambos edificios. “La torre es el museo del exilio cubano. La biblioteca sería el museo del legado de Trump”, explicó Bermello ante Telemundo 51.
Para sus defensores, la ubicación frente a la Bahía de Biscayne, junto al Puerto de Miami y a minutos del aeropuerto internacional, representa una ventaja que ninguna otra ciudad pudo igualar, según detalla Cuba en Miami.
Bermello rechaza además la idea de que la biblioteca opaque al monumento histórico: “La Torre de la Libertad siempre será un icono”, afirmó.
La controversia por el terreno y la oposición al proyecto
El punto más sensible del debate es la transferencia del predio. El Miami Dade College cedió los 2,6 acres a la Fundación Biblioteca Presidencial Trump por USD 10, a pesar de que especialistas en bienes raíces estiman que su valor real supera ampliamente los USD 66 millones, dado el auge del mercado inmobiliario de lujo en la zona.
La operación ya enfrenta demandas judiciales. Los críticos también advierten sobre el impacto visual en la Torre de la Libertad, posibles problemas de congestión y el cambio en el carácter histórico del área.
Bermello atribuye la mayor parte de la resistencia a razones políticas: “No tiene nada que ver con la Torre de la Libertad. Tiene que ver con Donald J. Trump”, afirmó según Telemundo 51.
Cómo se financiaría y qué impacto económico proyecta
A diferencia de otras bibliotecas presidenciales que dependen de donaciones y fondos patrimoniales, este modelo contempla ingresos propios. “Todo será financiado con fondos privados”, aseguró Bermello.
Los ingresos de las áreas comerciales, hoteleras y de oficinas sostendrían la operación sin requerir presupuesto público. Sus promotores estiman que el complejo atraería visitantes nacionales e internacionales y generaría empleos directos e indirectos en hoteles, restaurantes y negocios del centro de Miami, según consigna Cuba en Miami.
El resultado final depende de los procesos judiciales en curso, la obtención de permisos y el respaldo financiero definitivo. “Yo sé que esto va a cambiar el Downtown de Miami”, dijo Bermello, totalmente convencido.
