
El patrocinio letrado, a cargo de las abogadas Estefanía Vega y Andrea Nievas, logró acreditar técnicamente en el expediente que el cuadro de la paciente fue consecuencia directa de la inoculación. La mujer había completado su esquema primario con dos dosis de Sinopharm y, al momento de recibir la tercera dosis de AstraZeneca, comenzó a manifestar sintomatología severa a las pocas horas.
“Al día siguiente de la colocación comenzó con dolor de cabeza, rigidez en la nuca, mareos y náuseas, motivo por el cual debió concurrir a diversos nosocomios para ser atendida”, detallaron las representantes legales. Asimismo, enfatizaron que la víctima carecía de patologías previas a la inoculación.
Impacto en la calidad de vida y un precedente clave
El fallo pone de manifiesto la magnitud de los daños neurológicos y motrices sufridos por la docente, los cuales alteraron de forma irreversible su vida cotidiana. Según explicaron las abogadas, la mujer “ya no tiene una vida plena ni la va a volver a tener; las secuelas algunos días aparecen a nivel motor y otros en el habla, al punto de necesitar asistencia permanente hasta para realizar sus necesidades básicas”.
La decisión de la Justicia Federal sienta un precedente jurisprudencial decisivo en la región, la cobertura indemnizatoria y el reconocimiento legal de los efectos adversos derivados de las campañas de vacunación masiva.
