
El inicio del año encuentra al sistema político santafesino en modo anticipación. Aunque desde el Gobierno provincial dejaron trascender que podría impulsarse una Reforma Electoral durante el primer tramo de 2026, lo cierto es que hasta ahora no existe confirmación oficial ni cronograma definido. En la Casa Gris son claros en privado: ningún proyecto se enviará a la Legislatura hasta tener la certeza de contar con los votos necesarios para avanzar.
Ese silencio calculado no impide que el tema ya atraviese conversaciones, especulaciones y posicionamientos públicos. La eventual reforma se suma al clima de reconfiguración institucional abierto tras la reciente reforma constitucional, que introdujo cambios relevantes como el nuevo sistema proporcional para la Cámara de Diputados, el voto desde los 16 años y modificaciones en el funcionamiento interno de la Legislatura.
En ese escenario, cada espacio político comienza a marcar territorio.
La avanzada libertaria y la lectura de fondo
Mientras el oficialismo administra los tiempos, en La Libertad Avanza el tema ya se aborda en clave electoral. Puertas adentro reconocen diálogos preliminares con sectores de Unidos, aunque remarcan que todavía no existe una mesa formal de discusión. Sin embargo, el solo hecho de que la reforma esté sobre la mesa activa al armado libertario, que interpreta cada movimiento como parte de una disputa mayor.
El discurso público del espacio violeta se mueve entre dos carriles: por un lado, avalar cualquier cambio que pueda presentarse como un gesto de “modernización” o “transparencia”; por otro, advertir sobre posibles maniobras destinadas a engrosar estructuras políticas o crear nuevos cargos. En ese marco aparecen las primeras objeciones a figuras como la del viceintendente y a los reordenamientos que podrían desprenderse de la futura Ley Orgánica de Municipios.
Pero más allá de los aspectos técnicos, en el mileísmo prima una lectura estrictamente política. Sostienen que el debate electoral no surge por casualidad, sino como reacción al nuevo escenario que dejó la última elección. En su interpretación, el crecimiento libertario en 2025 encendió alarmas en el oficialismo y aceleró la necesidad de revisar reglas de juego.
Desde ese lugar, aseguran que el mapa provincial ya no se ordena alrededor del peronismo, sino en función del avance de La Libertad Avanza, y que cualquier modificación del sistema electoral debe leerse bajo esa lógica. “Hoy el problema no es el PJ, el problema somos nosotros”, repiten en voz baja dirigentes del espacio.
En paralelo, circulan distintas alternativas que aún no tienen estatus de proyecto: desde retocar o eliminar las PASO hasta reformular la boleta única, elevar el piso para competir en la general o incorporar una segunda vuelta. Son ideas que flotan en conversaciones reservadas y que, aunque todavía no llegaron al recinto, anticipan la profundidad del debate que se avecina.
El oficialismo, entre prudencia y estrategia
En Unidos para Cambiar Santa Fe evitan definiciones públicas. La línea es clara: primero asegurar consensos internos y externos, después avanzar. La reforma electoral, además, aparece atada a otra discusión central: la nueva Ley de Municipios, que también debe adecuarse al marco constitucional recientemente aprobado.
Legisladores con llegada directa al Ejecutivo reconocen que ambos temas forman parte de una “negociación integral”. El reparto de bancas en Diputados, el piso para acceder a la general, la continuidad o no de las PASO y la eventual vinculación de la boleta de gobernador con la de diputados son algunos de los puntos más sensibles.
A esto se suma un dato institucional no menor: la reforma constitucional modificó el trámite legislativo. Ahora los proyectos solo pueden ir y venir entre ambas cámaras hasta tres veces —antes eran cinco— y la cámara de origen conserva una posición dominante. En un contexto donde Unidos mantiene dos tercios en el Senado, algunos sectores advierten que ese cambio podría inclinar la balanza en debates clave si Diputados introduce modificaciones.
El socialismo se reúne y toma nota
Con bajo perfil, el socialismo activó su propio proceso de discusión interna. Este jueves reúne en la ciudad de Santa Fe bajo un estricto hermetismo a legisladores, intendentes, presidentes comunales y concejales en una junta provincial cuyo eje formal será la Ley Orgánica de Municipios.
Sin embargo, puertas adentro nadie desconoce que la reforma electoral también atraviesa el encuentro, aunque no figure en el temario oficial. El objetivo inmediato es unificar criterios, detectar coincidencias y ordenar diferencias antes de que el Ejecutivo mueva ficha.
Desde el PS admiten que todavía esperan un borrador del Gobierno sobre el nuevo esquema electoral. La ausencia de ese documento alimenta el hermetismo y estira los tiempos. Mientras tanto, el partido analiza con cuidado propuestas como la suba del piso electoral o eventuales cambios en la boleta, consciente del impacto que podrían tener sobre la representación legislativa y el equilibrio interno de Unidos.
Un debate que todavía no empezó, pero ya condiciona
Aunque formalmente la reforma electoral no ingresó a la Legislatura ni fue incluida en sesiones extraordinarias, el tema ya ordena agendas, reuniones y posicionamientos. El Gobierno provincial gana tiempo para asegurarse mayorías; La Libertad Avanza juega a instalar su crecimiento como factor de presión; el socialismo busca llegar al debate con una postura común; y el resto de los espacios observa con atención.
En este comienzo de año, Santa Fe transita una etapa de espera activa. La reforma electoral aún no tiene fecha, pero ya funciona como eje ordenador del universo político. Y cuando finalmente llegue al recinto, lo hará con todos los actores en movimiento y con la mirada puesta, inevitablemente, en el tablero de 2027.
