
La menor presión relativa en Santa Fe respecto de otras provincias no responde a un tratamiento fiscal diferenciado ni a menores impuestos provinciales o municipales, sino a factores productivos y de logística:
* Rendimientos por hectárea: la calidad de los suelos y las condiciones del ciclo productivo permiten obtener rindes promedios más elevados, lo que diluye el peso proporcional de los costos fijos.
* Cercanía con las terminales portuarias: al estar dentro del nodo agroexportador del Gran Rosario, la incidencia del flete terrestre sobre la cosecha es significativamente menor que en provincias mediterráneas como San Luis, La Pampa o Córdoba, donde hasta dos de cada diez camiones producidos se destinan únicamente a pagar el transporte.
Composición impositiva
Del total de la carga tributaria que afronta la producción agrícola en la provincia, la aplastante mayoría se la llevan las arcas nacionales:
* Impuestos nacionales no coparticipables (con los derechos de exportación a la cabeza): 55,6%
* Impuestos nacionales coparticipables (como el Impuesto a las Ganancias): 35,7%
* Impuestos provinciales: 7,8%
* Tasas municipales y comunales: 0,9%
De esta manera, aunque el contexto de precios globales y la baja en insumos clave como la urea otorgaron un respiro a los márgenes locales, el esquema impositivo continúa marcando el ritmo de la rentabilidad del campo santafesino.
