Santa Fe mira al cielo y Poletti acelera: la medida que busca evitar correr detrás del agua

Santa Fe mira al cielo y Poletti acelera: la medida que busca evitar correr detrás del agua
Santa Fe mira al cielo y Poletti acelera: la medida que busca evitar correr detrás del agua

El intendente de Santa Fe encabezó la primera reunión ampliada del Comité Municipal de Gestión de Riesgos y aceleró las medidas preventivas frente a los pronósticos que anticipan posibles excesos hídricos. Después del encuentro envió al Concejo un proyecto para contar con herramientas administrativas y presupuestarias excepcionales: compras abreviadas o directas, contrataciones urgentes y posibilidad de reestructurar partidas. “Las emergencias se manejan con operatividad”, afirmó.

Juan Pablo Poletti decidió no esperar a que el agua se transforme en un problema para comenzar a tomar decisiones.

Con la amenaza del fenómeno de El Niño sobre Santa Fe y una ciudad cuya historia obliga a mirar cualquier pronóstico hídrico con especial atención, el intendente puso quinta a fondo en la estrategia preventiva de la capital provincial.

Este viernes encabezó en el Molino Marconetti la primera reunión ampliada del Comité Municipal de Gestión de Riesgos y, una vez finalizado el encuentro, el Ejecutivo avanzó un paso más: remitió al Concejo Municipal un proyecto para disponer de herramientas administrativas y presupuestarias extraordinarias que permitan actuar rápidamente si la situación climática se complica.

La premisa del intendente quedó resumida en una frase. “Las emergencias se manejan con operatividad”.

La intención es que, frente a una contingencia, la Municipalidad no tenga que comenzar a discutir procedimientos, contrataciones o disponibilidad presupuestaria. Poletti quiere esas herramientas antes.

Poletti reunió a todos alrededor de la misma mesa

El Comité tuvo una convocatoria amplia. Participaron autoridades municipales, concejales de diferentes fuerzas políticas, funcionarios provinciales, organismos vinculados a la emergencia y representantes de las fuerzas de seguridad.

Poletti encabezó el encuentro como presidente del Comité Municipal de Gestión de Riesgos, acompañado por el presidente del Concejo y vicepresidente del organismo, Sergio “Checho” Basile; el director provincial de Protección Civil, Marcos Escajadillo; el coordinador de Gabinete municipal, Víctor Hadad; el director de Gestión de Riesgos, Luis Mariano Cabal; y el secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, Eduardo Rudi.

Sobre la mesa estuvieron las medidas ya realizadas, las tareas actualmente en ejecución y los diferentes escenarios que podrían presentarse ante El Niño. También se abrió la discusión para que los integrantes plantearan propuestas sobre el funcionamiento del Comité. Pero Poletti dejó claro qué espera de ese ámbito. Menos teoría y más capacidad de reacción.

“No podemos hacer teoría en la emergencia”

“Lo que les pedí a todos los integrantes del Comité es que seamos operativos, porque las emergencias se manejan con operatividad. No podemos hacer teoría en la emergencia. Tenemos que ir a solucionar los problemas que se puedan ir presentando”, afirmó el intendente.

Poletti incluso relacionó esta etapa con su experiencia durante la pandemia de Covid-19, cuando se desempeñaba como director del Hospital Cullen.

Aseguró que trabaja “24×7” sobre la emergencia y buscó transmitir un mensaje de conducción ante una situación que naturalmente genera preocupación en una ciudad atravesada históricamente por inundaciones. “Quiero que sepan que acá hay un líder y un equipo que trabaja para estar preparados ante la llegada de un fenómeno como el de El Niño”, señaló.

Una emergencia donde se busca involucrar también a la oposición

Existe además una decisión política detrás de la conformación ampliada del Comité. Poletti destacó expresamente la presencia de concejales de todas las fuerzas.

El intendente aseguró que los ediles valoraron haber sido convocados y reclamaron la posibilidad de participar, opinar y ser escuchados. Su compromiso fue mantener esa apertura. Pero nuevamente colocó una condición: operatividad. “Vamos a seguir actuando junto con ellos porque hoy nos necesitamos entre todos”, sostuvo.

El mensaje no resulta menor. Si las previsiones meteorológicas terminan convirtiéndose en una contingencia real, las decisiones deberán adoptarse con velocidad y probablemente demandarán recursos extraordinarios.

Contar previamente con participación política amplia puede evitar que las diferencias partidarias terminen interfiriendo cuando llegue el momento de actuar.

Basile pidió escuchar al territorio

El presidente del Concejo Municipal, Sergio Basile, acompañó esa lógica. Destacó el compromiso “propositivo y colaborativo” de los 17 integrantes del cuerpo legislativo y remarcó la necesidad de una conducción clara y coordinada. También introdujo otra dimensión: las organizaciones sociales y territoriales.

Basile pidió sostener un “diálogo fructífero y de escucha activa” que permita canalizar las necesidades que puedan aparecer en los barrios si la situación hídrica se complica. Y dejó otra definición interesante: “Las normativas no pueden ser estancas frente a la imprevisibilidad de la naturaleza”.

Esa idea conecta directamente con el proyecto que, apenas terminada la reunión, Poletti decidió enviar al Concejo.

El paso siguiente: facultades extraordinarias

La reunión fue solamente la primera parte de la jornada. Después llegó la decisión administrativa y política más importante. El Ejecutivo remitió al Concejo un proyecto de ordenanza para contar con herramientas excepcionales mientras dure la emergencia hídrica.

La Municipalidad pretende poder acelerar adquisiciones de bienes, contrataciones de servicios, ejecución de trabajos y otras medidas vinculadas directamente con la prevención, preparación y respuesta frente a una eventual contingencia.

La argumentación es sencilla: los tiempos normales de la burocracia pueden resultar incompatibles con los tiempos de una emergencia.

Si una bomba deja de funcionar, falta maquinaria, se necesita intervenir urgentemente sobre un desagüe o hay que asistir a familias, esperar un procedimiento administrativo ordinario puede convertirse en un problema adicional. Poletti pretende eliminar ese riesgo antes de que aparezca.

Compras directas cuando la urgencia no permita esperar

El corazón del proyecto está en el sistema de contrataciones. La iniciativa autoriza al Municipio a utilizar compulsas de precios abreviadas para las acciones directamente relacionadas con la prevención, atención y mitigación de la emergencia. Y existe una herramienta todavía más excepcional.

Cuando la urgencia impida esperar incluso los plazos de esa compulsa o no sea posible obtener diversidad de ofertas, el Ejecutivo podrá recurrir a contrataciones directas. Es una facultad importante. Y precisamente por eso el proyecto establece que su utilización deberá estar relacionada específicamente con la emergencia hídrica.

No se trata de modificar de manera permanente el régimen de contrataciones municipales sino de generar una vía extraordinaria para una circunstancia extraordinaria.

Poletti también quiere poder mover partidas

La segunda herramienta clave es presupuestaria. El proyecto habilita al Ejecutivo a efectuar reestructuraciones y modificaciones sobre las partidas del presupuesto municipal vigente, incluso cuando sea necesario superar determinadas previsiones establecidas originalmente.

El objetivo es disponer inmediatamente de dinero allí donde una emergencia lo requiera. En términos prácticos, si una partida necesita reforzarse para adquirir equipamiento, contratar servicios, ejecutar trabajos o asistir una zona afectada, la Municipalidad podría reasignar recursos sin quedar atrapada en los procedimientos habituales.

Poletti busca, en definitiva, disponer de una caja de herramientas preparada antes de saber exactamente qué escenario deberá enfrentar.

Facultades especiales, pero con rendición posterior

La amplitud de las facultades genera inevitablemente una cuestión sensible: el control. El proyecto también intenta responder a ese punto.

Una vez concluido el Estado de Emergencia Hídrica, el Ejecutivo tendrá un plazo máximo de 45 días corridos para presentar ante el Concejo Municipal un informe detallado. Allí deberá rendir las contrataciones realizadas y las readecuaciones presupuestarias efectuadas utilizando el régimen excepcional.

El esquema propuesto combina entonces dos momentos. Primero, velocidad para actuar. Después, control político sobre lo actuado.

Será ahora el Concejo el encargado de analizar si ese equilibrio resulta suficiente y aprobar, modificar o rechazar las herramientas solicitadas.

La Provincia promete acompañamiento

La estrategia municipal tampoco funcionará de manera aislada. El director provincial de Protección Civil, Marcos Escajadillo, explicó que, aunque ésta fue la primera reunión ampliada del Comité, Provincia y Municipalidad ya venían trabajando conjuntamente.

Entre las medidas preventivas mencionó limpieza de canales, alteo de defensas y fortalecimiento del sistema de bombeo. Además, aseguró que el Gobierno santafesino continuará acompañando las inversiones destinadas a mejorar la capacidad preventiva de la capital.

El dato es importante porque una eventual emergencia de magnitud inevitablemente superaría la capacidad de respuesta exclusivamente municipal.

Barranquitas Sur y los sectores más vulnerables

Mientras se preparan las herramientas administrativas, existen acciones concretas sobre el territorio. Poletti señaló especialmente el trabajo en las áreas con mayor vulnerabilidad hídrica. Entre ellas mencionó Barranquitas Sur, donde se avanza en la relocalización de familias hacia suelo seguro.

El Municipio también trabaja sobre diferentes alternativas para quienes actualmente permanecen asentados en zonas de riesgo. El plan contempla, si las circunstancias lo exigen, refugios y centros de evacuación. A ello se suma un componente preventivo dirigido directamente hacia los vecinos.

La Municipalidad viene manteniendo reuniones con vecinales y difundiendo el Plan de Contingencia Familiar para que cada hogar conozca anticipadamente cómo actuar frente a una emergencia.

Santa Fe y una historia que obliga a anticiparse

En cualquier otra ciudad, una declaración de emergencia hídrica podría analizarse exclusivamente como una herramienta administrativa. En Santa Fe resulta imposible hacerlo.

La relación de la capital con los ríos, las lluvias extraordinarias y las inundaciones forma parte de su memoria colectiva. Por eso, frente a pronósticos que anticipan condiciones compatibles con El Niño, la prevención adquiere otra dimensión.

La combinación entre ríos elevados y precipitaciones intensas puede poner bajo presión los sistemas de drenaje, bombeo y defensas, especialmente en los sectores más vulnerables. Esperar hasta último momento sería precisamente repetir aquello que la experiencia histórica enseñó que debe evitarse.

Poletti decidió adelantarse al problema

El fenómeno todavía debe evolucionar. Nadie puede determinar con exactitud qué impacto tendrá finalmente sobre la capital provincial. Pero Poletti decidió actuar sobre aquello que sí puede controlar.

Reunió el Comité. Incorporó al Concejo. Coordinó con Provincia. Revisó defensas, canales y bombeo. Puso el foco sobre los barrios vulnerables. Y ahora pidió las herramientas administrativas y presupuestarias para poder gastar, contratar y ejecutar rápidamente si las circunstancias lo exigen.

No significa que Santa Fe tenga garantizado atravesar sin inconvenientes un eventual episodio hídrico severo. Significa algo diferente: la decisión política es llegar a la emergencia —si finalmente ocurre— con los mecanismos de respuesta previamente preparados.

“Las emergencias se manejan con operatividad”, dijo Poletti. Esta vez, la apuesta es conseguir esa operatividad antes de que llegue el agua.