
El Gobierno de la Ciudad intimó este viernes al Automóvil Club Argentino (ACA) para que restituya el tótem original de su sede de avenida del Libertador. El tradicional cartel representaba un importante símbolo para los vecinos de Recoleta, que habían manifestado fuertes críticas al momento de su remoción.
Según indicaron fuentes del ACA a LA NACION, el cambio se debió a que el antiguo tótem en avenida del Libertador 1850 —diseñado por el ingeniero Antonio Ubaldo Vilar y que tenía más de seis metros de altura y un peso aproximado de seis toneladas— presentaba fisuras y se encontraba en peligro de derrumbe. Ante las públicas reacciones, la institución declaró que el tótem original está siendo restaurado y que será colocado una vez que finalicen los trabajos de reparación correspondientes.
El cartel databa de 1936 y había sido declarado Monumento Histórico Nacional. Al haber sido declarado patrimonio histórico, al igual que la sede central del ACA, no puede ser demolido, modificado ni alterado sin la intervención de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
Sin embargo, el organismo no consultó a la Comisión en ese entonces, lo que podría derivar en sanciones o penalizaciones.
El antiguo cartel mostraba la cobertura de la red de asistencia y estaciones en toda la Argentina, y funcionaba como una emblemática guía para marcar la presencia de las estaciones de servicio en el país. El nuevo tótem, por su parte, conservaba la forma que emula a un playero que señala la entrada y la insignia metálica de la rueda dentada pero incorporó un diseño más moderno y con luces led.
Ante ello, la Secretaría de Gestión y Desarrollo Urbano del gobierno porteño intimó formalmente al ACA para que restituya el histórico tótem en un plazo de 24 horas hábiles.
“El tótem forma parte de la identidad histórica que el ACA desarrolló desde la década de 1930 para sus sedes y estaciones de servicio”, justificó el organismo, y sumó que, por tratarse de un inmueble catalogado, toda intervención o anuncio publicitario requiere la autorización y el visado previo de la Dirección General de Interpretación Urbanística, dependiente de la Secretaría, que evalúa su compatibilidad con la protección patrimonial.
Según el Gobierno porteño, el reemplazo realizado no contó con esa autorización ni con el visado de publicidad correspondientes.
“La Ciudad reconoce la trayectoria del ACA y el valor de su sede como parte de la identidad porteña. En el marco del diálogo mantenido con la entidad, la Secretaría le transmitió la necesidad de abordar esta situación con carácter urgente, en razón de que no se había iniciado previamente ningún trámite de visado o autorización ante la autoridad urbanística competente de la Ciudad”, señaló el Gobierno porteño.
También se basó para su reclamo en la “preocupación expresada por organismos y vecinos respecto de la pérdida de un símbolo emblemático”.
“Se espera poder resolverlo a la brevedad. Con ese espíritu, mantiene abiertos los canales de diálogo y confía en que podrá alcanzarse a la una solución que resguarde este patrimonio para las próximas generaciones”, concluyó.
Ante ello, desde ACA aseguraron que el reemplazo fue temporal debido a que el tótem tradicional presentaba fisuras y riesgos estructurales que afectaban su estabilidad. “Esto podía devenir en situaciones de peligro, más aún, teniendo en cuenta el flujo de personas y automóviles que transitan la zona y las dimensiones del tótem original, con una altura estimada de seis metros y un peso de seis toneladas”, subrayó el director de Asuntos Legales de ACA, Óscar Peña.
Y sumó: “Si hubiéramos lamentado víctimas hoy estaríamos ante una situación mucho más dolorosa y con una responsabilidad absoluta. Privilegiamos evitar daños y males mayores”.
Señalaron que el proceso de reinstalación del tótem será dirigido por una comisión de profesionales seleccionados por la Comisión Nacional de Monumentos, de los Lugares y de los Bienes Históricos.
