Los recientes movimientos registrados en Colombia y Venezuela volvieron a generar preocupación en la región. Especialistas explicaron que estos episodios no incrementan el peligro inmediato en Argentina, aunque el país posee zonas de elevada actividad sísmica, principalmente sobre el oeste y la región cordillerana.

Los terremotos de gran magnitud registrados recientemente en Colombia y Venezuela volvieron a poner la actividad sísmica de Sudamérica en el centro de la atención y generaron una pregunta inevitable: ¿puede ocurrir un fenómeno de características similares en Argentina?
La respuesta requiere diferenciar los distintos escenarios tectónicos. Si bien Argentina posee regiones con una importante peligrosidad sísmica, los especialistas remarcan que los movimientos ocurridos en Colombia y Venezuela no significan un aumento inmediato del riesgo para nuestro país.
¿Dónde existe mayor peligro en Argentina?
El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) clasifica el territorio argentino en cinco niveles de peligrosidad, desde la zona 0 hasta la 4, teniendo en cuenta la posibilidad de que se produzcan movimientos intensos del suelo.
La zona 4, considerada la de mayor peligrosidad, comprende principalmente sectores del sur de San Juan y del norte de Mendoza. Debido a estas características, las construcciones en esas regiones deben cumplir exigencias sismorresistentes más estrictas.
También existen otras áreas que requieren especial atención, como sectores del centro de Mendoza, norte y este de San Juan, oeste de La Rioja y parte del noroeste de San Luis.
A esto se suman fallas geológicas activas presentes en diferentes puntos de La Rioja, Salta, la Quebrada de Humahuaca y los Valles Calchaquíes.
¿Por qué el oeste argentino concentra la actividad?
La explicación se encuentra principalmente debajo de la superficie terrestre. La Placa de Nazca se introduce por debajo de la Placa Sudamericana, proceso conocido como subducción.
Este movimiento genera una acumulación progresiva de energía. Cuando esa energía termina liberándose a través de una falla geológica, se produce un terremoto.
Según los datos citados del INPRES, alrededor del 80% de los eventos sísmicos argentinos ocurre a profundidades superiores a los 100 kilómetros, mientras que el 20% restante se produce a menos de 40 kilómetros. Estos últimos fueron históricamente los que ocasionaron mayores daños.
Colombia y Venezuela no aumentan el riesgo argentino
Uno de los principales interrogantes surgidos después de los últimos terremotos es si existe alguna conexión capaz de incrementar las posibilidades de un movimiento importante en Argentina.
El sismólogo Gustavo Ortiz, director del Observatorio Sismológico CONICET-UNSJ, descartó esa posibilidad respecto del reciente episodio colombiano.
Aunque los países se encuentran sobre la Placa Sudamericana, intervienen diferentes sistemas tectónicos. Por este motivo, los movimientos registrados en Colombia y Venezuela responden a condiciones independientes de las que predominan en territorio argentino.
El especialista señaló que los grandes terremotos ocurridos en Chile, debido a su cercanía y vinculación con el mismo sistema tectónico, sí presentan antecedentes de influencia sobre movimientos registrados en el oeste de Argentina.
Los terremotos que marcaron la historia argentina
El país cuenta con antecedentes de eventos altamente destructivos.
Uno de los más recordados ocurrió en Mendoza en 1861, cuando un terremoto destruyó gran parte de la ciudad y provocó miles de muertes.
Otro episodio histórico tuvo lugar en San Juan en 1944, considerado uno de los terremotos más graves registrados en Argentina, con cerca de 10.000 víctimas fatales.
Décadas después, en 1977, San Juan volvió a experimentar un fenómeno particular: un doblete sísmico, compuesto por dos terremotos principales separados por aproximadamente 30 segundos.
¿Se puede anticipar un gran terremoto?
A pesar de los avances científicos y tecnológicos, actualmente no es posible determinar con precisión cuándo ni dónde ocurrirá el próximo terremoto de importancia.
Los mapas de peligrosidad permiten conocer cuáles son las regiones con mayores probabilidades de sufrir movimientos intensos y establecer normas de construcción y prevención, pero no funcionan como una herramienta para predecir una fecha determinada.
Por ese motivo, los especialistas ponen el foco en la prevención, el monitoreo permanente y las construcciones preparadas para soportar movimientos sísmicos.
El mapa nacional actualizado señala, además, que todas las provincias argentinas poseen algún grado de amenaza sísmica, aunque los niveles varían considerablemente de una región a otra.
Los terremotos ocurridos recientemente en otros países sudamericanos, entonces, no elevan por sí mismos el riesgo inmediato para Argentina. Sin embargo, vuelven a recordar que el territorio nacional posee zonas sísmicamente activas y que la prevención, el control de las construcciones y el monitoreo científico continúan siendo fundamentales para reducir las consecuencias de futuros movimientos de la tierra.
FUENTE:INFOBAE
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