El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que Irán no debería participar en el próximo Mundial de fútbol en Norteamérica por “su propia seguridad”, en plena guerra en Oriente Medio.
A través de su plataforma Truth Social, Trump puso en duda la conveniencia de la presencia iraní en el torneo, que comienza en menos de 100 días, en medio de la guerra abierta en Oriente Medio.
“La selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén ahí, por su propia vida y seguridad”, escribió el mandatario.
Esta postura choca con lo reportado el martes por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Tras una reunión en la Casa Blanca, el dirigente del fútbol mundial aseguró que Trump le había garantizado que los jugadores iraníes serían bienvenidos en Estados Unidos pese a las hostilidades militares que Washington e Israel mantienen contra Teherán desde el pasado 28 de febrero.
Un conflicto que desborda la cancha
La incertidumbre sobre la participación de Irán no proviene solo de la Casa Blanca. En Teherán, el gobierno ya ha dado señales de retirada. El ministro de Deportes, Ahmad Donyamali, fue tajante el miércoles al declarar que “no existen condiciones” para que su país compita.
“Definitivamente, no tenemos ninguna posibilidad de participar de esta manera”, señaló Donyamali a medios internacionales. El funcionario vinculó la decisión al ataque estadounidense e israelí del mes pasado en el que murió el líder iraní, el ayatolá Alí Khmenei. Según el régimen, el conflicto ha provocado la muerte de miles de civiles en los últimos meses, lo que hace “imposible” centrarse en la competición deportiva.
Irán está encuadrado en el Grupo G y sus tres partidos de la primera fase están programados en ciudades de Estados Unidos: dos en Los Ángeles y uno en Seattle. Sus rivales asignados son Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
El antecedente de las jugadoras asiladas
La tensión política ya había fracturado la estructura del fútbol iraní antes de la escalada bélica. Durante la reciente Copa de Asia femenina en Australia, cinco jugadoras de la selección nacional solicitaron asilo político tras negarse a cantar el himno de su país, un gesto de protesta que temían les acarreara represalias graves al volver a Teherán.
Trump intervino públicamente en este episodio, instando al gobierno australiano a concederles el refugio. Australia finalmente otorgó visados humanitarios a las atletas que decidieron no regresar.
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, utilizó este incidente para cuestionar la neutralidad de la sede mundialista. “¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si la Copa del Mundo fuera tan política como lo fue la Copa de Asia en Australia?”, preguntó Taj, sugiriendo un boicot antes incluso de que el gobierno confirmara la retirada.
Multas y el posible reemplazo de Irak
La FIFA aún no ha emitido una comunicación oficial retirando a Irán del sorteo, pero el reglamento para el torneo de 2026 es severo. Una retirada a menos de 30 días del inicio conlleva una multa mínima de 550,000 euros, además de la obligación de devolver los fondos de preparación y la posible exclusión de futuras competencias internacionales.
Si se formaliza la baja, la plaza vacante debe ser ocupada por otra federación de la Confederación Asiática (AFC). Según el orden de clasificación, la selección de Irak es la principal candidata para ocupar el puesto. Irak ya tiene programado un partido de repesca intercontinental contra el ganador de Bolivia y Surinam para el 31 de marzo en Monterrey, México.
Sin embargo, la federación iraquí también ha solicitado el aplazamiento de sus compromisos debido a la inestabilidad en la región, lo que deja a la FIFA en una posición logística crítica a semanas de la inauguración.
