CIUDAD DE MÉXICO.– Un grupo de hombres armados asesinó este domingo a 10 personas dentro de un rancho del municipio de Tehuitzingo, en el estado mexicano de Puebla, en un nuevo episodio de violencia que golpea a la región central del país. Entre las víctimas había seis hombres, tres mujeres y una menor de edad, según confirmaron autoridades estatales.
El ataque ocurrió durante la madrugada en un rancho ubicado en la comunidad de Texcalapa, en la zona de la Mixteca poblana. De acuerdo con la información difundida por las autoridades, los atacantes ingresaron al lugar y dispararon contra las personas que se encontraban allí.
La Secretaría de Seguridad Pública de Puebla informó que funcionarios federales y estatales iniciaron una investigación para esclarecer el caso y determinar el móvil del crimen. Hasta el momento, las autoridades no identificaron sospechosos ni revelaron la identidad de los agresores.
Tras la masacre, elementos de la Policía Estatal, la Policía Municipal, la Secretaría de la Defensa, la Guardia Nacional y personal de la Fiscalía General del Estado desplegaron un operativo en la zona para localizar a los responsables y reforzar la seguridad en el municipio.
La fiscal general del estado, Idamis Pastor Betancourt, afirmó que una de las principales líneas de investigación apunta a un posible “tema familiar”. Según explicó, las primeras indagatorias muestran que seis de las víctimas pertenecían a una misma familia y las otras cuatro eran trabajadores que se encontraban en el rancho al momento del ataque.
“Tenemos como línea de investigación que fue un tema familiar, estamos haciendo esas investigaciones, esas indagatorias (…) ya tenemos una línea de investigación”, declaró la funcionaria.
Por su parte, el secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez, indicó que las autoridades reforzaron la vigilancia en el municipio con apoyo de efectivos militares tras el ataque. También confirmó que continúan las tareas de búsqueda para intentar ubicar a los responsables.
El gobierno estatal expresó además sus condolencias a los familiares de las víctimas y aseguró que mantendrá el compromiso de alcanzar “cero impunidad” en este tipo de hechos de violencia.
La masacre volvió a poner el foco sobre el aumento de la violencia en el estado de Puebla y en otras regiones del centro de México. En febrero pasado, otras seis personas murieron en la localidad de Huehuetlán El Grande, también en Puebla. Días más tarde, tres personas fallecieron en la capital estatal después de un ataque armado contra el vehículo en el que viajaban.
Según un recuento citado por medios mexicanos a partir de cifras del gobierno federal, durante abril se registraron 70 asesinatos en Puebla, un dato que refleja el deterioro de la seguridad en distintas zonas del estado.
La violencia vinculada con la actividad de bandas criminales también provocó desplazamientos de población en distintas regiones del centro del país. De acuerdo con datos mencionados por la agencia AP, entre 800 y 1000 familias abandonaron recientemente sus hogares a causa de la inseguridad y los enfrentamientos entre grupos armados.
Hasta el momento, el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta, no realizó declaraciones públicas sobre el ataque ocurrido en Tehuitzingo.
Personal ministerial realizó el levantamiento de los cuerpos y recopiló evidencias dentro del rancho para integrar la carpeta de investigación. Las autoridades señalaron que las pesquisas continuarán en las próximas horas para intentar esclarecer uno de los ataques más graves registrados este año en Puebla.
