Un informe de la Casa Blanca elaborado por el Subcomité Especial sobre la pandemia del coronavirus del Congreso de Estados Unidos afirmó que el Covid-19 se originó en un incidente de laboratorio en Wuhan, en China, y descartó la hipótesis de un salto natural desde animales.
El documento sostuvo que un virus con características biológicas no encontradas en la naturaleza se filtró tras investigaciones de “ganancia de función” en el Instituto de Virología de Wuhan, donde, según la investigación oficial, se alteraron genes para volver a los organismos más transmisibles o peligrosos sin las medidas de bioseguridad necesarias.
La investigación también ubicó un dato previo a los primeros casos oficiales: investigadores del laboratorio de Wuhan enfermaron con síntomas similares al Covid-19 en el otoño de 2019, meses antes de que la enfermedad fuera reportada de forma pública. Ese punto fue presentado como parte de la evidencia que refutó la teoría de un contagio de origen animal en un mercado local.
El informe apuntó a Beijing y la OMS
El reporte acusó al Gobierno de Beijing y a la OMS de actuar bajo presiones políticas, con falta de transparencia y con ocultamiento de datos críticos durante las primeras etapas de la crisis para proteger los intereses del régimen chino.
El texto no se limitó a China. También cuestionó la gestión sanitaria dentro de Estados Unidos y señaló a instituciones de salud del país y al epidemiólogo Anthony Fauci por haber desestimado la hipótesis de la fuga de laboratorio para respaldar la tesis del origen natural.
Estados Unidos afirmó que la pandemia comenzó por un incidente vinculado con un laboratorio de Wuhan y no por un contagio animal en un mercado. La consecuencia política inmediata del informe fue una nueva acusación formal contra China, acompañada por críticas directas a la Organización Mundial de la Salud y a decisiones sanitarias adoptadas en Washington.
Washington también revisó sus propias restricciones
El informe calificó de arbitrarias medidas como el distanciamiento social de dos metros y las órdenes de confinamiento. Sostuvo que esas políticas causaron un impacto devastador en la salud mental y en la economía sin respaldo científico adecuado.
El comité concluyó que los confinamientos prolongados no estuvieron suficientemente sostenidos por evidencia científica y que sus costos superaron sus beneficios. Según el documento, esas restricciones afectaron la economía estadounidense, profundizaron problemas de salud mental, deterioraron la salud física de la población y alteraron el desarrollo de niños y jóvenes.
También cuestionó los pasaportes sanitarios y afirmó que terminaron convertidos en un mecanismo de exclusión para las personas no vacunadas, pese a carecer de una base científica sólida.
El informe dedicó además un apartado al cierre de escuelas y sostuvo que la interrupción prolongada de las clases presenciales fue uno de los mayores errores de la pandemia. Los legisladores afirmaron que esa decisión amplió desigualdades educativas ya existentes.
