
Pensilvania confirmó una cuarta muerte asociada al sarampión en el último mes, en medio de un brote que ya acumula 693 casos en 38 condados y 133 hospitalizaciones.
La víctima más reciente fue un joven de 18 años, no vacunado, del condado de Mifflin. La oficina forense determinó que murió a causa de una encefalomielitis aguda diseminada, una inflamación poco frecuente del sistema nervioso que puede surgir después de una infección, reportaron CNN y NBC News.
Las otras tres muertes se registraron en los condados de Jefferson y Lancaster. En Jefferson, la víctima fue una mujer de 40 años, no vacunada, que padecía asma y una enfermedad pulmonar grave.
En Lancaster, murieron un recién nacido y un bebé de seis semanas que habían contraído sarampión. El forense local concluyó que el virus fue la causa de muerte del bebé de seis semanas, quien padecía una grave afección genética conocida como microcefalia letal Amish.
En el caso del recién nacido, se detectaron rastros del virus en tejido pulmonar, aunque el fallecimiento fue atribuido a una hemorragia interna y a la rotura traumática del bazo, precisó NBC News.
Las autoridades sanitarias estatales señalaron que ninguno de los cuatro fallecidos estaba vacunado; los bebés aún no tenían la edad recomendada para recibir la vacuna triple viral.
Los CDC no incorporaron las cuatro muertes de Pensilvania a su registro nacional
El Departamento de Salud de Pensilvania clasifica un deceso como asociado al sarampión cuando existe un diagnóstico clínico, una prueba de laboratorio positiva y la muerte ocurre dentro de los 30 días posteriores al inicio de los síntomas. Además, analiza los antecedentes médicos y la posible exposición al virus, detalló NBC News.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) aún no han incorporado a su registro de 2026 ninguno de los cuatro decesos comunicados por Pensilvania como muertes cuya causa subyacente sea el sarampión.
La agencia consideró insuficiente la información disponible para determinar si el virus causó o contribuyó a los fallecimientos.
La directora de los CDC, Erica Schwartz, señaló que Pensilvania no había pedido apoyo federal y dispuso que los casos informados por el estado no fueran incluidos en el registro nacional, indicó NBC News.
Por su parte, el Departamento de Salud estatal respondió que mantiene una relación de trabajo con el personal profesional de la agencia y que envía diariamente los registros de defunción al Centro Nacional de Estadísticas de Salud, incluidos los correspondientes a las muertes asociadas al brote.
A fines de agosto, según CNN, tras conocerse las dos primeras muertes vinculadas con el sarampión en el estado, el gobernador Josh Shapiro afirmó que rechazó una propuesta de asistencia del Gobierno federal.
El funcionario contó que le advirtió al secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., que sus declaraciones y su postura sobre las vacunas contribuían a perjudicar a las comunidades.
Kennedy respondió en redes sociales con críticas al gobernador. Lo acusó de generar alarma e intentar obtener rédito político de la situación sanitaria, y puso en duda la veracidad de los fallecimientos al sugerir que podían haber sido inventados para exagerar los riesgos del sarampión.
En una publicación en X este martes, Shapiro calificó los fallecimientos de tragedias y vinculó el aumento de los casos con la disminución de la vacunación.
Al mismo tiempo, acusó al funcionario de difundir desinformación: “Esta situación grave continúa empeorando por RFK Jr. jugando con la salud y la seguridad pública. Ya es hora de que deje de avivar el escepticismo y la desinformación sobre las vacunas y de comprometer la seria misión de las agencias de salud pública de la nación”.
Luego agregó: “Es profundamente preocupante enterarse de que el Secretario intervino personalmente en un proceso que de otro modo sería administrativo para ordenar al CDC que no reportara estas muertes en Pensilvania, presumiblemente porque no encajan en su narrativa falsa”.
La caída de la vacunación reaviva el riesgo de transmisión
Del total de casos informados en el estado este año, cerca de 100 se detectaron durante los siete días previos al anuncio de la cuarta muerte. A escala nacional, los CDC contabilizaban 3.294 contagios y 267 hospitalizaciones hasta el 10 de septiembre.
Estados Unidos declaró eliminada la transmisión endémica del sarampión en 2000, tras mantener una elevada cobertura de inmunización. Sin embargo, las tasas de vacunación descendieron por debajo del 95% necesario para prevenir brotes.
Como consecuencia, el país enfrenta el mayor avance del sarampión desde 1991. En los últimos dos años se registraron siete muertes vinculadas con la enfermedad, una cifra superior a la suma de los casos mortales notificados durante los 30 años anteriores, informó Associated Press.
De acuerdo con los CDC, la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola, conocida como triple viral, constituye la principal herramienta de prevención.
Dos dosis brindan una protección del 97% contra el sarampión. La primera suele aplicarse alrededor del año de vida y la segunda, cerca de los cinco años, señaló NBC News.
Las autoridades sanitarias estiman que alrededor de 1 de cada 5 personas no vacunadas que contrae sarampión requiere hospitalización, consignó CNN.
La neumonía es la complicación mortal más frecuente entre los niños pequeños. Aproximadamente 1 de cada 1.000 menores infectados desarrolla encefalitis, una inflamación del cerebro.
El virus puede provocar entre 1 y 3 muertes por cada 1.000 niños contagiados.
En noviembre, funcionarios internacionales evaluarán si Estados Unidos y México conservan su condición de países libres de sarampión.
