
Después de semanas de negociaciones, diferencias y alternativas que fueron adelantadas por este medio, la Cámara de Diputados dio media sanción al nuevo Código Electoral santafesino. El oficialismo consiguió cerrar recién durante la tarde un acuerdo que establece tres boletas para las elecciones generales, un piso del 4% para acceder al reparto de bancas, habilita listas legislativas sin candidatos ejecutivos y abre una inédita competencia en las PASO por la Vicegobernación. El resultado fue 43 votos positivos, cuatro negativos y dos ausencias. La oposición cuestionó con dureza aspectos de la reforma y los tiempos de tratamiento; en Unidos hubo alivio por haber alcanzado la síntesis, aunque también quedaron socios que debieron resignar posiciones que hasta hace pocas semanas parecían innegociables.
Finalmente ocurrió.
Después de semanas de reuniones, borradores, negociaciones cruzadas, propuestas que aparecieron y desaparecieron y fuertes discusiones dentro de la propia coalición gobernante, Unidos consiguió cerrar un acuerdo para avanzar con el nuevo Código Electoral de Santa Fe.
Y buena parte de los puntos que terminaron formando parte del dictamen de mayoría fueron los que Política de Santa Fe vino anticipando durante las últimas semanas.
La cantidad de boletas para las elecciones generales. Los umbrales electorales. La posibilidad de presentar listas legislativas sin candidatos a cargos ejecutivos. Y, especialmente, aquella alternativa que inicialmente circulaba casi sin que nadie quisiera asumir públicamente su autoría: permitir que un mismo candidato a gobernador pueda competir en las PASO acompañado por diferentes postulantes a vicegobernador.
Lo que durante días fueron conversaciones de pasillo terminó escrito en el proyecto que este jueves consiguió media sanción. Pero el acuerdo estuvo lejos de ser sencillo.
El dictamen se discutió prácticamente hasta último momento. Durante buena parte de la jornada hubo negociaciones internas en Unidos y conversaciones con sectores opositores que permitieron construir consensos parciales.
Recién pasada la media tarde comenzó a aparecer la certeza de que existían los votos y, sobre todo, el entendimiento político necesario para llevar el texto al recinto.
El resultado final mostró una mayoría contundente: 43 votos positivos, cuatro negativos y dos diputados ausentes.
Ahora será el Senado el encargado de continuar el tratamiento.
Suspiros de alivio, pero también algunos ceños fruncidos
La imagen política de la jornada no estuvo solamente en el tablero de votación. También estuvo en las caras. Dentro del oficialismo hubo alivio. Después de varios días en los que incluso llegó a estar sobre la mesa la posibilidad de postergar el tratamiento, Unidos consiguió evitar que sus diferencias internas terminaran haciendo naufragar el cronograma que había diseñado. Pero detrás de los suspiros también aparecieron algunos ceños fruncidos.
Porque para llegar al acuerdo todos tuvieron que ceder algo. La UCR no consiguió imponer su esquema original de solamente dos boletas. El socialismo tampoco logró mantener las cinco papeletas para las elecciones generales.
El PRO deberá aceptar que la Vicegobernación, lugar que desde 2023 ocupa Gisela Scaglia dentro del reparto político de Unidos, pueda convertirse ahora en territorio de competencia interna. Y algunos legisladores terminaron acompañando mecanismos que, en otro momento político, difícilmente hubieran imaginado votar. Ese es probablemente el dato político más interesante de la reforma.
El Código Electoral no surgió exclusivamente de una discusión sobre cuál es el mejor sistema para que voten los santafesinos. También fue el resultado de una negociación destinada a resolver el complejo equilibrio de poder dentro de Unidos de cara a 2027.
De cinco boletas a tres en las elecciones generales
Uno de los cambios más visibles estará directamente en las manos del elector. Durante las PASO continuará funcionando el esquema conocido de cinco boletas: Gobernador y vicegobernador, Diputados, senador departamental, intendente y concejales.
Pero en las elecciones generales el número se reducirá a tres. La primera boleta reunirá Gobernación y Cámara de Diputados. La segunda quedará exclusivamente para los senadores departamentales. Y la tercera agrupará Intendencia y Concejo Municipal.
El modelo terminó siendo una solución intermedia entre las posiciones que llegaron a la discusión. La UCR pretendía inicialmente dos boletas: una provincial y otra municipal. El socialismo, el PRO y buena parte de la oposición defendían la continuidad de las cinco. Finalmente quedaron tres.
Los senadores consiguieron preservar su territorio
Que la categoría de senador permanezca independiente no es un detalle técnico. Tiene una explicación profundamente política.
Los senadores representan territorialmente a los 19 departamentos y muchos construyeron durante años estructuras electorales propias, algunas incluso con niveles de conocimiento y poder superiores a los candidatos provinciales de sus propios partidos.
Incorporarlos dentro de una boleta encabezada por el candidato a gobernador podía reducir esa autonomía. El acuerdo terminó preservándola. Los senadores continuarán teniendo su propia papeleta y, con ella, capacidad para defender electoralmente sus construcciones territoriales.
Gobernador y diputados, juntos
Distinta suerte tuvo la Cámara baja.
En las elecciones generales, Gobernación y Diputados compartirán boleta, aunque se mantendrá la posibilidad de optar entre categorías. Detrás de esta modificación aparece una de las consecuencias de la reforma constitucional.
Desde 2027 desaparecerá la histórica mayoría automática que garantizaba 28 de las 50 bancas de Diputados a la lista más votada. La totalidad de los escaños deberá distribuirse proporcionalmente.
Eso abre la posibilidad de que un futuro gobernador llegue a la Casa Gris sin una mayoría legislativa propia suficientemente robusta.
La unión de ambas categorías introduce un elemento de arrastre: el candidato a gobernador tendrá mayores posibilidades de trasladar parte de su potencia electoral hacia la nómina de diputados que lo acompañe. Y allí comenzó uno de los problemas internos de Unidos.
¿Dónde mide su poder cada socio?
En 2023, la distribución política de la coalición funcionó con bastante claridad. Maximiliano Pullaro, de la UCR, ganó la Gobernación. Gisela Scaglia, del PRO, ocupó la Vicegobernación. Y el Partido Socialista encontró su gran territorio de competencia en Diputados, donde Clara García ganó la interna y posteriormente quedó al frente de la Cámara.
Pero si Gobernación y Diputados empiezan a compartir boleta, la categoría legislativa pierde parte de aquella autonomía. La pregunta que este medio planteó hace unas horas atrás fue entonces inevitable: ¿Dónde podrá el socialismo medir sus votos y poner en valor su peso dentro de Unidos?
La respuesta terminó apareciendo en el Código Electoral. En la Vicegobernación.
La gran novedad: competir por la Vicegobernación
El proyecto incorpora uno de los cambios políticamente más novedosos. Un mismo candidato a gobernador podrá presentarse en las PASO acompañado por diferentes candidatos a vice.
De esta manera, los socios de una coalición podrán competir por el segundo lugar de la fórmula sin necesidad de enfrentar al candidato a gobernador. El mecanismo parece escrito pensando en un problema concreto de Unidos, aunque una vez convertido en ley quedará disponible para cualquier alianza. La hipótesis que circula pensando en 2027 es evidente.
Si Pullaro busca la reelección, diferentes sectores de Unidos podrían respaldarlo como candidato a gobernador y disputar entre sí quién completa la fórmula. La competencia interna se trasladaría así desde Diputados hacia la Vicegobernación.
El socialismo ganó una pulseada y el PRO quedó incómodo
La incorporación del mecanismo representa una victoria política para el socialismo. Pero también genera incomodidad en el PRO.
Hasta hace poco tiempo, en sectores amarillos se daba prácticamente por natural la posibilidad de reeditar en 2027 el binomio Pullaro-Scaglia. Con las nuevas reglas, eso deja de ser necesariamente automático.
La Vicegobernación podrá ponerse en juego. Y allí aparece una consecuencia que también fue advertida durante el debate previo: quien gane esa competencia llegará eventualmente al Ejecutivo con votos propios y legitimidad electoral interna.
Puede servir para equilibrar una coalición. Pero también podría fortalecer considerablemente a quien ocupe el segundo lugar institucional de la Provincia.
La otra alternativa que también terminó entrando
No fue la única posibilidad anticipada durante las conversaciones previas que finalmente quedó incorporada. El nuevo esquema permitirá presentar listas de candidatos a diputados sin necesidad de llevar candidato a gobernador.
Lo mismo podrá suceder en el ámbito municipal: podrán existir listas de concejales sin candidato a intendente. Es una modificación importante.
Hasta ahora, determinados espacios con fortaleza legislativa pero sin estructura suficiente para competir seriamente por un Ejecutivo debían completar igualmente las categorías. Con la reforma podrán concentrarse donde realmente tienen capacidad electoral.
La posibilidad de presentar una lista legislativa sin tener que construir una candidatura competitiva para la Gobernación puede resultar funcional a ciertas estrategias opositoras. Pero la herramienta también puede servirle al propio oficialismo.
En municipios gobernados por Unidos podrían aparecer listas de concejales pertenecientes a distintos sectores de la coalición sin necesidad de enfrentar al intendente oficialista.
Dicho de otra manera: el nuevo mecanismo abre la puerta a una suerte de juego de colectoras legislativas, aunque jurídicamente el esquema tenga sus propias particularidades. Es otra herramienta que tendrá consecuencias mucho más políticas que administrativas.
El piso quedó finalmente en el 4%
El segundo gran debate fue el umbral electoral. También allí existían posiciones diferentes. La UCR había impulsado un 5%. El socialismo proponía 3%. El perottismo había planteado 3,5%. Y el PRO proponía 4%.
El acuerdo terminó exactamente allí: 4% para ingresar al reparto de bancas en la Cámara de Diputados.
El porcentaje fue uno de los aspectos más cuestionados por sectores opositores, que advirtieron que elevar las barreras puede perjudicar la representación de fuerzas minoritarias. La discusión no es solamente matemática.
Determinar qué porcentaje necesita una fuerza para participar del reparto define, en los hechos, qué cantidad de votos pueden quedar sin representación parlamentaria.
La oposición fue dura en el recinto
Si durante buena parte del día la negociación transcurrió puertas adentro, en el recinto las diferencias salieron a la superficie.
Diputados opositores cuestionaron distintos aspectos del proyecto y fueron particularmente duros al analizar tanto el contenido como la forma en la que se desarrolló el proceso. Uno de los cuestionamientos que atravesó las últimas jornadas fue precisamente la velocidad.
Santa Fe está modificando reglas centrales de su sistema electoral después de una reforma constitucional y con las elecciones de 2027 cada vez más cerca.
Desde la oposición se reclamó una discusión más extensa y cuestionaron que buena parte de las decisiones determinantes se hayan tomado dentro de Unidos antes de llegar a las instancias formales de debate. El oficialismo respondió con su mayoría. Y también con acuerdos puntuales que consiguió construir por fuera de su propia coalición.
Lo que parecía imposible terminó siendo el acuerdo
Por eso el resultado de este jueves tiene una lectura que excede ampliamente el Código Electoral. Unidos volvió a demostrar capacidad para cerrar filas cuando llega el momento de votar. Pero esta vez necesitó atravesar una negociación particularmente compleja.
Porque detrás de cada regla había intereses concretos. La UCR piensa en preservar la centralidad de Pullaro. El socialismo necesita un territorio electoral donde demostrar su peso. El PRO pretende conservar el protagonismo conseguido dentro del Ejecutivo.
Los senadores defendieron sus estructuras departamentales. Los intendentes miran cómo las nuevas reglas pueden afectar sus territorios. Y la oposición observa un sistema diseñado y aprobado con una mayoría oficialista suficientemente amplia como para imponer buena parte de sus decisiones.
El resultado fue una síntesis que difícilmente represente el modelo ideal de todos. Pero fue el modelo que todos —o casi todos— estuvieron dispuestos a votar.
43 votos y el debate pasa al Senado
Finalmente, el tablero marcó 43 votos positivos, cuatro negativos y dos ausencias. El nuevo Código Electoral obtuvo así media sanción en Diputados.
Ahora la discusión se trasladará al Senado, donde Unidos también cuenta con una estructura política suficientemente sólida para avanzar, aunque deberá verse si el texto recibe modificaciones o llega intacto a su sanción definitiva.
Lo cierto es que después de semanas de versiones, borradores y discusiones, las cartas quedaron arriba de la mesa.
Tres boletas en las generales. Un piso del 4%. Listas de Diputados sin candidato a gobernador. Listas de concejales sin candidato a intendente. Y la gran novedad política: la posibilidad de que un mismo candidato a gobernador tenga diferentes candidatos a vice en las PASO.
Muchos de esos temas fueron anticipados por Política de Santa Fe cuando todavía formaban parte de conversaciones reservadas y negociaciones internas. Este jueves dejaron de ser especulaciones. Se transformaron en media sanción. Y detrás de la aparente tranquilidad que dejó el resultado, permanece una certeza: Unidos consiguió acordar las reglas para 2027, pero para hacerlo varios de sus socios tuvieron que votar hoy aquello que, apenas unas semanas atrás, difícilmente hubieran imaginado aceptar.
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