La policía francesa arrestó a otro asistente parlamentario del diputado de La Francia Insumisa (LFI), Raphaël Arnault, por su presunta implicación en la muerte de Quentin Deranque, un joven de 23 años vinculado a la ultraderecha que falleció en Lyon tras un enfrentamiento con activistas antifascistas.
El nuevo detenido, identificado como Robin Michel, habría dado alojamiento a uno de los implicados, aunque no figura entre los seis principales sospechosos.
La Fiscalía de Lyon, encabezada por Thierry Dran, confirmó que los operativos realizados entre el martes por la noche y el miércoles por la mañana elevaron a once el número total de personas detenidas en el caso.
La policía detuvo a nueve personas el martes y a otras dos, un hombre y una mujer, durante la mañana siguiente.
El caso se desencadenó tras el fallecimiento de Deranque, quien fue hospitalizado con lesiones cerebrales fatales y una fractura de cráneo después de ser golpeado durante una confrontación entre grupos de extrema izquierda y extrema derecha en las inmediaciones de una reunión estudiantil.
En ese encuentro participaba como oradora la diputada europea de La Francia Insumisa, Rima Hassan. Según la Fiscalía, la autopsia confirmó la gravedad de las heridas que terminaron con la vida del joven.
La noticia de los arrestos generó una fuerte reacción política. Jordan Bardella, presidente del partido ultraderechista Agrupación Nacional, acusó al movimiento antifascista Joven Guardia de ser “el brazo armado” de LFI y exigió la dimisión de Arnault, a quien responsabilizó moralmente por la muerte de Deranque.
Bardella reclamó la creación de un “cordón sanitario” para aislar a LFI tanto en la Asamblea Nacional como en las elecciones municipales de marzo.
Además, subrayó: “En una democracia como Francia, no se puede tolerar ninguna forma de violencia, ninguna intimidación, ninguna presión sobre el proceso electoral, ningún llamamiento a la insurrección”.
El clima de la investigación se tensó aún más cuando la sede de LFI fue evacuada la mañana del miércoles tras una amenaza de bomba, hecho confirmado por el coordinador nacional del partido, Manuel Bompard, a Europa Press.
Paralelamente, las críticas a LFI y a su líder Jean-Luc Mélenchon se multiplicaron desde distintos sectores políticos. Mélenchon rechazó cualquier responsabilidad en la tragedia y afirmó: “No tenemos absolutamente nada que ver, ni directa ni indirectamente, con la muerte de este joven Deranque”.
La muerte de Deranque ha profundizado la polarización política. Las facciones de extrema izquierda y extrema derecha mantienen una enemistad histórica y violenta, aunque las muertes en estos enfrentamientos son infrecuentes en las últimas décadas.
El contexto electoral añade presión, con las municipales próximas y la derecha junto con la extrema derecha usando el episodio para reforzar sus críticas a LFI y pedir a los votantes que rechacen sus candidaturas.
(Con información de Europa Press y AP)
