Yamila Farrell, 29 años, presidenta de la Asociación Rural de Chivilcoy: “Las cosas que mejoran las celebramos y las que se están haciendo poco levantamos la voz”

Yamila Farrell, 29 años, presidenta de la Asociación Rural de Chivilcoy: “Las cosas que mejoran las celebramos y las que se están haciendo poco levantamos la voz”
Yamila Farrell, 29 años, presidenta de la Asociación Rural de Chivilcoy: “Las cosas que mejoran las celebramos y las que se están haciendo poco levantamos la voz”

Que las nuevas generaciones se involucren y tengan cada vez más participación en las entidades rurales es algo que entusiasma a Yamila Farrell. Y no solo por lo que significa para el futuro del sector, sino porque ella misma es parte de ese recambio. Con apenas 29 años, preside la Asociación Rural de Chivilcoy, una institución con 78 años de historia, donde comenzó a participar siendo muy joven y a la que hoy le toca conducir. Quinta y sexta generación de productores agropecuarios por parte de sus familias materna y paterna, creció entre actividades vinculadas al campo y encuentros de la entidad. En octubre de 2025 asumió la presidencia y se convirtió, además, en la primera mujer en ocupar ese cargo.

El campo siempre estuvo presente en su vida. Su familia, tanto por parte de su madre como de su padre, lleva varias generaciones dedicada a la agricultura y la ganadería. Aunque sus padres se instalaron en la ciudad de Chivilcoy cuando se casaron, siguieron vinculados a la producción agropecuaria y trabajando en el campo. Desde chica, Farrell participaba junto con su hermano y sus primos de las actividades de la Asociación Rural de Chivilcoy, especialmente de la exposición anual.

Uno de los momentos que recuerda de aquella época es el conflicto de 2008 por la resolución 125, cuando el campo se enfrentó al gobierno de Cristina Kirchner por las retenciones móviles. En ese entonces tenía alrededor de 11 años, pero siguió de cerca la participación de las entidades rurales. “Desde muy chicos fuimos viviendo” esos acontecimientos, recordó en diálogo con LA NACION.

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Con los años, empezó a involucrarse por su cuenta. Su hermano había ingresado a la comisión directiva de la Rural cuando tenía 17 años y ella, tiempo después, se sumó al Ateneo, un grupo de jóvenes que participaba de distintas actividades de la institución. Tenía alrededor de 20 años cuando comenzó ese recorrido, hace aproximadamente nueve años. “Era un grupo de jóvenes que, por fuera de lo que era la comisión grande, empezó a reunirse”, contó.

Después de unos tres años, algunos integrantes de la Comisión Directiva decidieron dar lugar a dirigentes más jóvenes y convocaron a quienes venían participando del Ateneo. “Estaban justo en un recambio generacional, en el cual parte de los adultos decidieron dar lugar a un grupo más de jóvenes”, explicó. Así comenzó a participar de las decisiones de la institución.

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La posibilidad de convertirse en presidenta llegó varios años después. A principios de 2025, cuando se acercaba la renovación de autoridades, los integrantes de la comisión le preguntaron si estaba interesada en asumir el cargo. “Me indicaron si me interesaba tomar esta posición, que la Comisión Directiva acompañaba y quería que se diera en este marco que la primera mujer fuera la presidenta después de 78 años”, relató. Después de algunas reuniones, se presentó una lista única y en octubre de ese año asumió la conducción de la entidad, cuando tenía 28 años.

Aunque ya llevaba varios años trabajando dentro de la entidad, la presidencia significó asumir un papel distinto, sobre todo porque ahora es quien representa públicamente las decisiones de la comisión. “Es una experiencia totalmente diferente a todas las otras posiciones que he tenido a lo largo de estos años dentro de la institución, porque terminás siendo la cara visible de todo el trabajo, de todos los proyectos y de todas las gestiones”, explicó.

Farrell junto a parte de la Comisión Directiva de la Rural de Chivilcoy durante el cierre de la Expo Rural en septiembre de 2026

Farrell disfruta de esta responsabilidad y asegura que trabajar con personas a las que conoce desde hace años le hace más fácil la tarea. Su llegada a la presidencia también generó repercusiones en Chivilcoy y en otras entidades rurales. “No son muchas las mujeres que están frente a este tipo de instituciones y menos a esta edad”, señaló. Para ella, una de las cosas que hacen más llevadero el cargo es contar con una comisión en la que las decisiones se conversan y se toman entre todos.

Además de su trabajo en la organización, se ocupa de parte de la administración de la producción familiar y trabaja a distancia para una consultora. A diferencia de su padre, su tío y su hermano, que van todos los días al campo, ella aprovecha los fines de semana, feriados y vacaciones para visitar los establecimientos. “Siempre fue la actividad en la que toda la familia, de un lado y del otro, estuvo involucrada, tanto en la parte agrícola como ganadera”, contó.

La joven dirigente comenzó a participar hace aproximadamente nueve años, a través del Ateneo juvenil

Lo que más le gusta del campo es ese vínculo que se mantiene a través de las generaciones y las ganas de seguir produciendo, incluso cuando las condiciones no acompañan. “Hay una cuestión de valores y del sentido de pertenencia que un poco lo demuestra este cambio generacional, que después de todas estas generaciones es una actividad que sigue viva”, expresó.

Para Farrell, esa continuidad tiene mucho que ver con la capacidad de los productores de seguir adelante pese a las dificultades. A lo largo de los años, las familias agropecuarias tuvieron que atravesar sequías, inundaciones, cambios en los precios internacionales y decisiones políticas que afectaron sus producciones. “A veces tenés una muy buena o una muy mala campaña un año y no por eso tirás todo por la borda, sino que seguís buscando la manera de mejorar la producción”, señaló.

En cuanto a la situación actual del campo, Farrell remarcó que uno de los principales reclamos de los productores sigue siendo la eliminación definitiva de las retenciones. Si bien reconoció las reducciones que hizo el Gobierno en algunos productos, sostuvo que todavía esperan que el impuesto llegue a cero. “Hay una esperanza, pero nuevamente con el fin de que en algún momento se concrete y que ya no estemos hablando más de retenciones o de planes de reducción”, afirmó. A esto se suman otras preocupaciones, como el riesgo de inundaciones en distintas zonas de la provincia de Buenos Aires y los problemas de infraestructura, especialmente el estado de las rutas y los caminos rurales.

En cuanto a la ganadería, ve un mejor ánimo entre los productores por la recuperación de los precios y la apertura de mercados. Según contó, en la zona se están realizando inversiones en genética y alimentación de los rodeos. También explicó que desde la Asociación Rural de Chivilcoy buscan acompañar a los productores tanto en los buenos momentos como cuando hay problemas que necesitan una respuesta. “Las cosas que vemos que mejoran las celebramos y en las cosas que vemos que falta o se está haciendo poco, levantamos la voz por parte de los productores”, expresó.