Ni Unidos ni acuerdos: La Libertad Avanza juega su propio partido en Santa Fe

Ni Unidos ni acuerdos: La Libertad Avanza juega su propio partido en Santa Fe
Ni Unidos ni acuerdos: La Libertad Avanza juega su propio partido en Santa Fe

La política santafesina empieza a mostrar con mayor claridad dos caminos que, lejos de converger, hoy parecen avanzar en sentidos opuestos. Mientras desde sectores de Unidos para Cambiar Santa Fe crecen las señales —algunas explícitas, otras más solapadas— de intentar acercar posiciones con La Libertad Avanza, el espacio libertario responde con una lógica completamente distinta: consolidar su identidad, profundizar su armado propio y salir a disputar territorio sin depender de acuerdos con la política tradicional.

Esa definición política quedó expuesta con nitidez en Rosario, donde la diputada nacional Romina Diez reunió a los principales armadores territoriales del espacio en la provincia, en un encuentro que combinó organización interna, bajada de línea política y un mensaje claro hacia afuera: el crecimiento libertario en Santa Fe será con estructura propia, militancia activa y presencia en cada departamento.

La reunión, que se desarrolló en el búnker libertario de Rosario, tuvo como objetivo central ordenar el trabajo territorial y reforzar la construcción política alineada con la gestión del presidente Javier Milei. Pero, más allá de lo organizativo, dejó una foto que en la política provincial no pasó desapercibida: dirigentes de los 19 departamentos sentados en una misma mesa, con roles definidos y con una misión concreta, salir a militar, convencer y expandir el espacio en cada rincón de Santa Fe.

En ese armado, Romina Diez viene consolidando una red territorial que ya tiene nombres propios en cada región. Entre los principales articuladores provinciales aparecen David Malaguarnera, con fuerte trabajo en el centro-sur de la provincia, y Martín Tomassini, vinculado a la organización política en el corredor industrial. A ellos se suma el diputado nacional Agustín Pellegrini, con inserción en el sur santafesino, y Guido Orlandi, uno de los encargados de articular la expansión territorial.

Pero donde se empieza a ver con mayor claridad el despliegue es en los referentes departamentales. En la ciudad de Santa Fe y su área de influencia aparece Juan José Tagliabue, uno de los nombres que busca consolidar el espacio en la capital provincial. En el norte santafesino, con base en departamentos históricamente esquivos para fuerzas emergentes, el armado recae en Roberto Antinori, quien tiene la tarea de expandir el sello libertario en una región compleja.

En el centro-oeste, particularmente en el departamento Castellanos, la referencia es Milagros Zafra, con base política en Rafaela, mientras que en el departamento Iriondo el trabajo territorial lo encabeza Franco Mazzoli, con fuerte presencia en el corredor industrial. En Rosario, distrito clave para cualquier armado político, el responsable es Sebastián Paredes, quien tiene el desafío de consolidar el crecimiento libertario en la principal ciudad de la provincia.

Hacia el cordón industrial, uno de los territorios estratégicos por su peso económico y electoral, el armado está en manos de Pablo Aquino, mientras que en el departamento Caseros aparece Julián Sayago, encargado de expandir la presencia del espacio en el sur provincial. A ellos se suman otros dirigentes de distintos departamentos que completan una estructura que, según destacan desde el propio espacio, ya cubre todo el territorio santafesino.

El mensaje que bajó Romina Diez en ese encuentro fue tan claro como contundente: profundizar la militancia, ordenar el crecimiento y no desviarse del eje ideológico que representa Milei. En ese sentido, la premisa fue priorizar las ideas por sobre cualquier especulación electoral o acuerdo de coyuntura, marcando una línea divisoria con la lógica que históricamente dominó la política provincial.

Ese posicionamiento cobra aún más relevancia si se lo contrasta con los movimientos que empiezan a darse dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe. Allí, dirigentes como Felipe Michlig comenzaron a plantear la necesidad de ampliar la coalición, incluso abriendo la puerta a sectores libertarios, en una señal que muchos interpretan como un intento de contener o absorber el crecimiento de ese espacio.

Sin embargo, del otro lado la respuesta parece ir en sentido inverso. La Libertad Avanza no solo no muestra interés en integrarse a estructuras existentes, sino que avanza en consolidar una alternativa propia, con identidad definida y con vocación de disputar poder.

En ese escenario, Santa Fe vuelve a posicionarse como un territorio clave donde se empiezan a ensayar modelos políticos distintos. Por un lado, una coalición oficialista que evalúa ampliar su base para sostener volumen. Por otro, un espacio emergente que apuesta a crecer sin mezclarse y con una lógica de construcción desde abajo hacia arriba.

La reunión encabezada por Romina Diez dejó, en ese sentido, una señal política clara. No fue solo un encuentro de organización interna. Fue una demostración de estructura, de despliegue territorial y, sobre todo, de decisión.

Porque mientras algunos sectores dudan y tantean acuerdos, otros ya están caminando la provincia.

Y en política, muchas veces, el que se mueve primero marca el ritmo del resto.