
El accidente de una avioneta Cessna 182H matrícula TG-JEB en la aldea Amerco, sector La Dicha, del municipio de Santa Cruz Barillas en Huehuetenango, ocurrido el domingo 3 de mayo durante las celebraciones de la feria local, llevó a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) a abrir una investigación formal y a advertir que impondrá las sanciones previstas en el artículo 119 de la normativa vigente si se confirma el salto de los protocolos de seguridad, según informó la propia institución en un comunicado difundido en sus canales oficiales.
La investigación se centrará en las posibles infracciones a las disposiciones de la Ley de Aviación Civil y podría derivar en medidas concretas contra pilotos y operadores, en caso de comprobarse que no se contaba con las autorizaciones ni el cumplimiento de las normas operacionales obligatorias. De acuerdo con el comunicado de la DGAC citado por Prensa Libre, “toda operación aérea debe realizarse con las autorizaciones correspondientes y en estricto cumplimiento de las normas de seguridad operacional y aeroportuarias vigentes”.
Aún no hay se publicado una cifra oficial de fallecidos, aunque medios locales en Huehuetenngo han reportado que al menos dos mujeres perdieron la vida —incluida Ana Cristóbal Joaquín, de 51 años y oriunda de San Pedro Soloma— y tres personas resultaron heridas, entre ellas el piloto, conforme la información recabada en terreno por la Policía Nacional Civil, los Bomberos Voluntarios y los propios vecinos que colaboraron en las labores de emergencia.
La avioneta ofrecía sobrevuelos comerciales durante la feria local
Medios de comunicación del departamento de Huehuetenango, han informado que la avioneta Cessna 182H, utilizada en vuelos turísticos sobre la región, realizaba sobrevuelos a un costo de Q300 durante la feria del municipio, dirigidos a residentes y visitantes. En el momento del accidente, el aparato transportaba a cuatro adultos y un menor de aproximadamente 8 años de edad.
El siniestro se produjo alrededor de las 18:40 horas, lo que motivó la intervención rápida de cuerpos de socorro y el traslado inmediato de los heridos a centros asistenciales, algunos de ellos en vehículos particulares. La segunda víctima falleció durante el trayecto al Hospital Distrital de Barillas.
La responsabilidad de los operadores y el avance de la investigación
La DGAC reiteró que la seguridad operacional es responsabilidad directa de los pilotos y de los operadores comerciales y aseguró públicamente que velará por el cumplimiento estricto de las disposiciones legales: “Es responsabilidad de los pilotos y operadores abstenerse de ejecutar vuelos que no cumplan con dichos requisitos”, subrayó la institución en su comunicación oficial.
El Ministerio Público desplazó personal a la aldea Amerco para realizar diligencias orientadas a determinar las causas exactas del accidente y aportar elementos a la investigación de la autoridad aeronáutica. La DGAC comunicó que informará “sobre los avances en la investigación, así como de las acciones que se tomen a raíz del incidente para continuar garantizando la seguridad operacional”.
Se recomendó a la población no acercarse al lugar del siniestro para facilitar las tareas de rescate y peritaje en la zona afectada. Las autoridades continúan evaluando la situación, a la espera de esclarecer el número definitivo de víctimas y la causa final del accidente, en el marco de una investigación que podría derivar en sanciones si se determina una vulneración a la ley de aviación.
La respuesta desplegada por la DGAC, la activación de los Bomberos Voluntarios, la intervención de la Policía Nacional Civil y la asistencia del Ministerio Público reflejan el protocolo previsto ante un incidente aéreo en territorio guatemalteco.
Guatemala registra dos siniestros de aviación civil en menos de dos meses
Cuatro personas murieron y un piloto agrícola perdió la vida en dos accidentes de aviación civil ocurridos en Guatemala durante las últimas semanas, hechos que pusieron en alerta a la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) del país centroamericano.
El primero de los siniestros tuvo lugar el 14 de marzo de 2026 en el municipio de Esquipulas Palo Gordo, en el departamento de San Marcos, cuando una avioneta privada Cessna 182 con matrícula TG-SCO se desplomó en una zona montañosa tras perder altitud. La aeronave transportaba a cuatro personas: el piloto Daniel Darío Doherr Pérez, exfutbolista de 31 años; Judith Edilma Mazariegos Rodas, de 26 años y con seis meses de embarazo; el médico José Carlos Fuentes Orozco, de 48 años; y el empresario de origen noruego Harald Undrum, de 53 años.
El segundo accidente ocurrió el 25 de abril de 2026 en la aldea Obero, del municipio de Masagua, en el departamento de Escuintla. Una avioneta de fumigación agrícola marca Thrush, con matrícula TG-BUA, se desplomó cerca de las 9:00 horas durante una operación de aspersión sobre cultivos de la región. El piloto, única persona a bordo, murió a consecuencia del impacto. La DGAC confirmó en un comunicado oficial que la aeronave cumplía tareas de fumigación en el momento del siniestro y que operaba con su matrícula en regla.
A diferencia del accidente de San Marcos, el de Masagua no involucró pasajeros, ya que se trató de una operación aérea agrícola de rutina. Las autoridades aeronáuticas no precisaron en su comunicado si factores mecánicos, meteorológicos o humanos pudieron haber incidido en el desplome. La investigación sobre las causas permanece abierta.
