
Durante las últimas semanas, el gobierno cubano intensificó su campaña para responsabilizar a Estados Unidos de la crisis estructural que afecta a la isla. Atribuye el colapso energético y la escasez al embargo y a las sanciones impuestas desde Washington.
Por otra parte, cifras oficiales de Estados Unidos muestran un aumento en las exportaciones de combustible hacia Cuba en marzo de 2026. El valor de estos envíos alcanzó USD 8,7 millones, destinados al sector privado cubano, según datos federales citados por NBC Miami, medio local estadounidense.
A pesar del incremento en las exportaciones, la crisis energética se mantiene. Millones de cubanos continúan enfrentando apagones prolongados y dificultades para acceder a productos básicos. Los datos oficiales publicados por el gobierno estadounidense presentan un desfase de dos meses, pero indican un aumento respecto a febrero en las ventas de derivados del petróleo autorizadas para Cuba.
Datos comerciales y contexto energético
En marzo de 2026, el gobierno de Estados Unidos autorizó exportaciones de combustibles por USD 8,7 millones a Cuba, exclusivamente a través de licencias para el sector privado. Esta cifra representa un alza en comparación con el mes anterior.
Además, el mismo mes, las ventas totales de alimentos y bebidas de Estados Unidos a Cuba superaron los USD 32 millones.
Pese a la disponibilidad de estos productos importados, el suministro interno de energía en Cuba no cubre las necesidades de la población. Los cortes de electricidad abarcan extensas franjas horarias y afectan la conservación de alimentos, la preparación de comidas y la vida diaria en general.
Impacto diario de la crisis
En zonas como Bayamo, familias relatan que recurren a la leña, al río o a materiales recogidos en la calle para cocinar ante la falta de electricidad. “Cuando compras una libra de carne y tratas de dividirla en varias comidas, se echa a perder porque puedes pasar hasta 20 horas sin corriente”, explicó Maydenis, residente local, a Telemundo 51.
Además, en algunos hogares solo se consume una comida al día por falta de recursos suficientes.
El 24 de mayo, se registraron protestas en La Habana como respuesta a los apagones. Grupos de personas bloquearon calles y encendieron basura, según imágenes difundidas en redes sociales. El descontento se extiende a otras regiones de la isla y se vincula a la persistencia de la crisis energética y de abastecimiento.
Argumentos oficiales y dinámica comercial
El gobierno cubano atribuye la crisis al embargo y a las sanciones de Estados Unidos. Tras la caída del apoyo venezolano, las autoridades insisten en que las restricciones externas dificultan la adquisición de combustibles y el acceso a financiamiento internacional.
Por su parte, los datos oficiales estadounidenses muestran que, aunque existen limitaciones, el intercambio comercial autorizado continúa. Las exportaciones de combustible y alimentos al sector privado cubano presentan incrementos en los registros más recientes, pero no han logrado revertir la situación interna.
Escalada de tensiones y acusaciones cruzadas
En las últimas semanas, la relación entre Cuba y Estados Unidos ha experimentado una escalada de tensiones. Washington endureció sanciones, impuso bloqueos petroleros y presentó cargos inéditos contra el exmandatario cubano Raúl Castro, a quien acusa de crímenes cometidos hace tres décadas.
Según BBC News, la administración Trump considera a Cuba una “amenaza para la seguridad nacional” y sostiene que el país atraviesa dificultades profundas, mientras advierte que la posibilidad de un acuerdo pacífico “no es alta”.
El gobierno cubano rechaza estas acusaciones y sostiene que Estados Unidos construye “un caso fraudulento” para justificar una eventual intervención militar. La cancillería cubana niega cualquier intención bélica y afirma que “ni amenaza ni desea la guerra”.
Además, denuncia que las sanciones y el bloqueo constituyen una “guerra económica despiadada” y un “castigo colectivo” para la población.
