
Un brote de gusano barrenador del Nuevo Mundo afecta a ganado y mascotas en Texas y Nuevo México desde inicios de junio, lo que ha llevado a la activación de protocolos de emergencia y a una respuesta coordinada entre agencias estatales y federales. Las autoridades han confirmado la presencia del parásito en al menos doce animales, mientras productores y veterinarios advierten sobre los riesgos para la industria ganadera y la fauna local.
De acuerdo con el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el brote se detectó el 3 de junio en un ternero de tres semanas en el condado de Zavala, Texas. La situación llevó a la activación del Centro de Operaciones de Emergencia de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), que declararon un nivel de respuesta 3, el más bajo en su escala, para apoyar a las autoridades estatales y locales. El organismo federal ha precisado que, aunque la mayoría de casos corresponde a animales de granja, también se reportó un caso en un perro en Nuevo México, según datos recogidos por The Guardian y documentos oficiales del USDA.
Este brote representa la primera detección significativa de gusano barrenador en animales en territorio continental estadounidense desde 2017, año en el que se erradicó un foco en ciervos de Florida. Según la información divulgada por The Guardian y el USDA, la aparición de la plaga en Texas y Nuevo México coincide con recientes brotes en Centroamérica y México, lo que refuerza las preocupaciones por el riesgo de expansión regional.
¿Qué es el gusano barrenador del Nuevo Mundo y por qué es peligroso?
El gusano barrenador del Nuevo Mundo (New World screwworm, NWS) es la larva de una mosca parasitaria, la Cochliomyia hominivorax, que deposita sus huevos en heridas abiertas o cavidades naturales de animales de sangre caliente. Al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, lo que puede causar infecciones profundas, necrosis y, en casos graves, la muerte del animal si no recibe tratamiento oportuno. Según el sitio oficial del USDA, este parásito afecta principalmente a ganado bovino, ovino, caprino y animales domésticos como perros, pero en situaciones excepcionales puede infestar a humanos.
El proceso de infestación inicia cuando la hembra adulta localiza una herida fresca y deposita entre 200 y 300 huevos. Las larvas emergen en pocas horas y penetran los tejidos, alimentándose durante aproximadamente una semana antes de caer al suelo para completar su desarrollo. Este ciclo genera lesiones dolorosas y facilita la entrada de bacterias. De acuerdo con el CDC, los síntomas más frecuentes en animales incluyen heridas que no cicatrizan, presencia visible de larvas, secreciones con mal olor y signos de dolor o incomodidad. El organismo ha reiterado que la infestación no representa peligro para los alimentos, ya que las larvas no se desarrollan en productos cárnicos procesados ni en vegetales.
¿Cómo llegó el gusano barrenador a Estados Unidos en 2026?
El actual brote en Texas y Nuevo México coincide con una serie de reportes sobre la reaparición del gusano barrenador en países de Centroamérica y en estados del norte de México, de acuerdo con los informes del USDA y The Guardian. En 2023, Panamá y Costa Rica reportaron brotes en animales y humanos, y en los meses recientes se han confirmado casos en la frontera mexicana, a unos 150 kilómetros de la frontera estadounidense. La propagación del parásito a través de animales infectados o moscas adultas que cruzan la frontera es el principal mecanismo señalado por las autoridades.
El 3 de junio de 2026, el USDA confirmó el primer caso en un ternero en Zavala, Texas, al que se sumaron reportes en cabras, ovejas y un perro en el vecino estado de Nuevo México. El CDC, en coordinación con autoridades estatales, activó su protocolo de emergencia y reforzó la vigilancia epidemiológica en la región sur del país.
¿Cuántos casos hay y en qué zonas se concentran los brotes?
Según el tablero de seguimiento del USDA, hasta el 17 de junio se han confirmado doce casos en animales, distribuidos en diferentes condados de Texas y uno en Nuevo México. Once casos permanecen activos, mientras que uno ha sido declarado inactivo tras el tratamiento y recuperación del animal. Los animales afectados incluyen:
- 8 bovinos
- 2 cabras
- 1 oveja
- 1 perro
La mayoría de los casos se concentran en los condados de Zavala, Edwards, Tom Green y Sutton, en Texas, y en el condado de Lea, en Nuevo México. Las autoridades han instalado trampas para capturar moscas adultas y refuerzan la vigilancia en ranchos y propiedades rurales.
¿Puede el gusano barrenador afectar a las personas?
El CDC indica que el riesgo para la población humana en Estados Unidos es bajo, pero existen protocolos de vigilancia para identificar posibles infecciones en personas. La transmisión a humanos ocurre únicamente cuando una mosca deposita huevos en una herida abierta. Los síntomas incluyen sensación de movimiento bajo la piel, dolor, sangrado y secreción con mal olor. Hasta el momento, no se han reportado casos humanos en el brote actual, según el comunicado oficial del CDC.
El riesgo mayor recae en trabajadores rurales, veterinarios y personas en contacto directo con animales afectados. El CDC recomienda no manipular heridas sospechosas sin protección y reportar cualquier síntoma compatible con infestación a los servicios de salud.
¿Qué acciones han tomado las autoridades para controlar el brote?
El gobernador de Texas, Greg Abbott, anunció la creación de un sitio web oficial con mapas interactivos, materiales educativos y acceso a capacitación para inspectores y productores. El estado emitió una declaración de emergencia que permite movilizar recursos y fortalecer la respuesta conjunta con agencias federales. Según el USDA, se ha implementado una cuarentena sanitaria en las zonas afectadas y se han reforzado los controles para el movimiento de animales susceptibles.
El secretario de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, comunicó la inversión de 750 millones de dólares en la construcción de una planta de producción de moscas estériles en Edinburg, Texas. Esta estrategia busca reducir la población del parásito liberando moscas estériles en el ambiente, una técnica que ha demostrado eficacia en brotes anteriores.
El CDC y el USDA trabajan en la vigilancia activa, el monitoreo de trampas y la capacitación de personal veterinario y productores rurales. Además, se ha autorizado el uso de medicamentos en perros y gatos para el tratamiento de infestaciones confirmadas, según reportó The Guardian.
¿Cómo debe actuar la población y cuáles son las recomendaciones oficiales?
Las autoridades sanitarias recomiendan a los residentes de Texas y Nuevo México vigilar a sus animales de compañía y ganado, prestando especial atención a heridas que no cicatrizan, secreciones o presencia de larvas visibles. En caso de sospecha, se debe contactar a un veterinario o reportar el caso a la Comisión de Salud Animal de Texas, disponible en la línea 1-800-550-8242.
El USDA mantiene actualizado un portal con información sobre el estado del brote, mapas de riesgo, materiales educativos y acceso a formación gratuita para productores y veterinarios. La declaración de emergencia facilita la colaboración entre instancias federales, estatales y locales, y permite una respuesta más ágil ante nuevos casos.
Las recomendaciones incluyen:
- Revisar periódicamente a los animales, sobre todo después de intervenciones quirúrgicas o lesiones.
- Evitar el movimiento de ganado desde las zonas afectadas sin la debida inspección veterinaria.
- No manipular heridas sin protección y reportar síntomas compatibles con infestación.
¿Cuál es el impacto económico y qué puede esperarse en las próximas semanas?
La aparición del gusano barrenador genera preocupación en el sector ganadero, uno de los principales motores económicos de Texas y Nuevo México. Según el USDA, las pérdidas derivadas de la infestación incluyen gastos de tratamiento, disminución en la producción y restricciones en el comercio de animales. La cuarentena y los requisitos sanitarios adicionales afectan la logística y el flujo de animales entre estados.
Las autoridades prevén que, con la liberación de moscas estériles y la intensificación de controles, el brote podría ser contenido, aunque la vigilancia continuará en los próximos meses. Los productores y veterinarios cuentan con herramientas y capacitación para reportar y tratar casos sospechosos de forma inmediata.
La información se actualiza de manera continua en los portales oficiales del USDA y la CDC, mientras la colaboración institucional se mantiene activa para evitar la expansión de la plaga hacia otras regiones.
