
Almuerza tarde Silvina Escudero: cerca de las 16 horas. Lo hace por obligación, sí, pero también por gusto: recién se sienta a comer cuando sale de conducir su flamante programa de streaming, AME: Al Modo Escudero, en la señal 2 Reyes. Luego maquillarse en su auto, en el amapro de un estacionamiento, la bailarina llega al estudio radiante y con la mejor de las ondas. Silvina, brilla.
Una vez más junto a Paparazzi, se suma a la sección A solas para brindarse a una entrevista a corazón abierto y con total sinceridad, para hablar de todo y repasar las distintas etapas de su vida, esas que contienen situaciones felices y otras no tanto. Hoy Escudero está en un momento especial: transitando una separación, pero cargada de proyectos laborales, como su participación en Polémica en el Bar. Y mantiene su lema: vivir a full cada día y buscar la felicidad. Por eso, no descarta volver a enamorarse.
“Un placer, una vez más: Paparazzi ya es mi casa… ¡Cuántas décadas!”, dice Silvina, y se dispone al diálogo.
—Estás en un gran presente profesional, te recibiste de locutora, sos emprendedora y tenés tu marca. ¿Hay algo más que decís: ‘Huy, todavía me falta esto’?
—Me parece que la vida es para vivirla a fondo y siempre hay que nutrirse: me gusta mucho estudiar, ser mi mejor versión cada vez, tanto en lo personal como en lo laboral. Ese es mi camino, a veces me va mejor que otras. La verdad, hoy estoy viviendo un gran presente. Estoy muy contenta. Pero fue un camino: mucha gente quiere el éxito ya, la inmediatez, y todo en la vida es un proceso, es todo una construcción. Está bueno sacrificarse en la vida y esforzarse, porque cuando te va bien las cosas tienen otro gusto.
—Atravesás una separación. ¿Tanto trabajo, es una forma de canalizar?
—Ya venía trabajando mucho estando casada, los últimos meses, con tanta intensidad. Y sí, ayuda. Lo que me golpeó mucho este tiempo fue la partida de (mi perra) Mulata: me partió al medio. Va menos de un mes que la despedí y al día de hoy, no lo entiendo: llego a casa y la busco. Es reduro. No sé si durante mucho tiempo les decía hijos o perrijos, son mi familia, son mi vida: me dedico a tratar de darles lo mejor y ellos me dan lo mejor. El golpe es tan duro…
—Nadie está preparada para perderlos.
—No. Mulata fue mi primera compañera desde que me fui a la casa de mis viejos. Me acompañó en todo mi crecimiento y en mi recorrido laboral. Venía a todos lados conmigo: desfiles, conducciones, programas de televisión, teatro. Fue súper duro despedirla.
—¿La enterraste en algún lado?
—Tengo guardadas sus cenizas. Ay, me duele decir eso… Y todavía no sé… Hace dos años también despedí a África, mi gata. Mi familia animal, mi manada. Y no sé qué voy a hacer: no sé si van a estar en el jardín de casa, todavía no lo he decidido.
—Dicen que a veces las cosas suceden por algo. En tu caso, fue justo cuando te separaste.
—Yo soy más de agradecer, una persona que trata de no victimizarse. Me han pasado cosas duras en la vida. Y también siento que no era el momento de despedir a Mulata, con todas otras cosas que estaba viviendo. Sin embargo, no puedo dejar de ver lo positivo: estuvo casi 16 años conmigo, tuvo una vida maravillosa, fue una perra tan feliz, con tanta salud, que vivió, que viajó, que disfrutó. Que me dio todo, que me hizo tan feliz. Que me dio seguridad, me ayudó, me acompañó. Sería muy injusto que no mire lo bueno. Soy una convencida que uno se tiene que aferrar a lo positivo para salir adelante. Porque la vida es la vida: la vida no es justa, es lo que es.
—Cuando alguien se va, hay un vacío. Se fue tu marido y ahora Mulata: ¿lo sentiste por ambos?
—Sí. Siento más la partida de Mulata, porque una cosa es cuando uno es adulto y toma una decisión: toda separación no es por un motivo, al menos que haya pasado algo grave, sino que es un cúmulo de cosas. Y cuando uno se separa, ya la peleó un montón. Más un proyecto tan importante, con tantos años, tanto amor y tanto respeto. Uno no tira libremente una relación por la borda por una pelea o algo. Y por otro lado, soy una mujer independiente, que está acostumbrada a manejarse sola, a autosatisfacerse sus necesidades, sus gustos, todo. Obviamente, la vida es mucho más linda cuando la compartís. Pero tengo amigos, tengo una red de contención muy grande.
—¿Y con tu hermana Vanina, cómo está la relación? ¿Tuvieron un distanciamiento?
—Espectacular. Tuvimos nuestro distanciamiento, sí. Pero bueno, fueron seis meses y también, todo se aprende. Gracias a Dios, eso quedó en el tiempo. Y Vanina también es clave: da consejos muy sabios, desde la templanza y la inteligencia. Yo la escucho mucho.
—En cuanto a tu personalidad, una te hace una mujer con carácter. ¿Es así realmente o es una coraza?
—Sí, soy una mujer con carácter, una luchadora de mis convicciones, que va para adelante y pelea por lo que quiere. Pero también soy una persona súper frágil, vulnerable y sensible. Soy muy de la casa también. Una cosa es la imagen que uno da, y tiene que estar siempre arreglada y con el rímel, pero en mi casa estoy en patas, tomando mate con mis perros todo el día, como una persona cualquiera.
—¿Hacés alguna tarea de la casa?
—No me gusta nada cocinar, nada. Sé cocinar, pero no me gusta. Prefiero que mi próxima pareja sepa cocinar y que me cocine a diario. En la casa me dedico más a todo lo que es el orden y la limpieza: soy impoluta, muy estructurada, muy ordenadita. Tengo todo ordenado: las medias, todo ordenado.
—¿Ya tienen el divorcio legal o los papeles todavía no están?
—No. No sé si es tan rápido, no sé bien cómo es. Trato de no incursionar tanto en el tema y que vaya yendo. No me desespera, para nada. Obviamente, ya estamos súper separados, es un capítulo cerrado, cada uno hace su vida. Pero entiendo que se tiene que hacer, seguro.
—En el caso de ustedes, ¿la maternidad fue un tema que desgastó a la pareja?
—Totalmente. No hay pareja que haya pasado… Bueno, es un tema muy delicado. Cada vez que hablo de este tema trato de hacerlo con el mayor respeto y la mayor empatía y compasión por todas las parejas que atraviesan o han atravesado esta situación. Porque es realmente muy duro, más cuando son muchos años y mucho sufrimiento emocional, físico: La mujer es claramente la que pone todo y necesita la contención. A lo largo de estos tantísimos años he hablado con un sinfín de mujeres y de hombres que han atravesado esta situación y, por más que muchas parejas han seguido juntas después de atravesar esto, creo que es muy difícil no salir lastimado o quebrado en este camino. Yo no le quiero sacar el peso al hombre porque sé que es muy doloroso para la otra parte también. Y es muy triste, y es también un duelo.
—Las mujeres generaron empatía con vos en este tema.
—He acompañado a muchas mujeres que me escriben por mis redes sociales pidiéndome consejos sobre esto. Siento que no estoy lista todavía para contar todo lo que viví, no sé si alguna vez lo voy a estar… Ojalá sí, porque creo que puedo ayudar desde mi experiencia y desde lo que viví. Hoy no sabría cómo poner en palabras lo que he vivido todos estos largos años. Pero lo que sí te digo, respecto a lo que vos estás diciendo, la es que la mujer tiene que dejar todo, su trabajo, sus actividades, su rutina, y tiene que estar a disposición 24/7 de llamados médicos, turnos inesperados, situaciones no programadas, y para las que somos tan laburantes y tenemos tantas cosas en la vida, dejar todo también es un golpe muy fuerte, muy difícil. En algún momento estaré lista para contar cada entrada a quirófano. Es muy difícil. Seguir con tu día a día transmitiendo energía cuando vos estás completamente rota, es muy difícil… Sí, tuve años de estar rota. Y hay una parte de que nunca se va a recuperar, voy a vivir con eso. La vida es un día a día de aprender y de vivir. Uno puede proyectar, planificar, planear, pero después, es lo que la vida te presenta y es qué haces con eso.
—Hoy por hoy, ¿estás saliendo, te divertís un poco, o sos de las que se separan y prefieren quedarse en casa, tranquila?
—Disfruto mucho de todo: de salir, ir a bailar, y de estar en mi casa, prender la chimenea y estar viendo tele. No tengo mucho tiempo, trabajo mucho. Igual, desde que me separé estuve dedicándole mucho tiempo a Mulata, que estuvo con todo el tema…
—Es muy reciente.
—Es muy reciente todo.
—En esta vuelta a la soltería, ¿sentís que los hombres no quieren compromiso?
—No veo que la gente no quiera compromiso, por lo menos no la gente que se me acerca a mí. El tema es matchear, estar con alguien, más cuando estás tan bien: a mí me gusta estar sola, me llevo muy bien conmigo misma, entonces, para estar con alguien, esa persona tiene que sumar. O sea, alguien que te tiene que gustar, atraer, tenés que tener buena intimidad, tenés que tener las conversaciones eternas. Con alguien que no podés hablar, no podés estar. Entonces, esa persona tiene que reunir un montón de características. Me parece que la gente que dice que no quiere compromisos es porque tampoco encontró a alguien como para comprometerse.
—Ahora está a full el Mundial. ¿Saliste alguna vez con un futbolista?
—No. Salí una vez, pero nunca pasó nada. O sea, literal: fuimos a comer y no pasó nada, ni un beso hubo, nada. Pero sí, los futbolistas te invitan mucho a salir.
—Dicen que los futbolistas tienen buen rendimiento. ¡Y las bailarinas también tienen esa fama!
—Y… porque conocemos nuestro cuerpo. Desde toda la vida laburamos con nuestro cuerpo, con cómo movernos, y entonces me parece que es por ahí.
—¿Te considerás una mujer muy apegada a tu pareja o tóxica, de revisar las cosas?
—No, no. Si tu pareja te va a hacer infiel, te va a hacer infiel igual, revises o no revises. No podés vivir en un loop de desconfianza constante. Prefiero separarme, no tener ese vínculo. Cuando era más chica te contestaba otra cosa. Esto es con la experiencia de hoy, te digo no. Si me quiere ser infiel, me va a hacer infiel a las 3 de la tarde un lunes, no el sábado a la noche en el boliche.
—¿Qué recuerdos guardás de Matías Alé?
—Mirá cómo hablamos de infidelidad y se te va la cabeza a él… Tengo buena onda, pasó una vida desde que le corté. imaginate. Pero me llevo muy bien, tengo buena onda con él.
—Con Graciela Alfano en su momento se mataron. ¿Limaron asperezas?
—Nunca tuvo buena onda. Para mí no era un show mediático: para mí, era mi vida, más cuando yo recién estaba empezando, una piba de 20. Una persona que me increpaba por salir con alguien, que nada tenía que ver, no le robé a nadie nada. Yo conocí a una persona soltera, yo estaba soltera, 20 y pico de años, y me puse de novia. Y fue mucha agresión la que recibí.
—Y hablando de exnovios, el otro día Tacho Riera dijo que una ex le había cerrado puertas en el medio. Enseguida se barajó que podrías ser vos.
—Primero: nunca le cerraría las puertas a nadie de un laburo. Aparte, con Nico nos queremos un montón, tengo la mejor. Cada uno ha formado su pareja. Y nos tenemos mucho cariño del vínculo que hemos tenido en algún momento.
—¿Con Moria Casan? La frase que te dijo es una marca registrada: “Silvina Escupidero“.
—Soy una persona muy memeable, eso es así. Soy una persona memeable, chicos: estoy viralizada en todos lados, con todo. ¿Qué quieren que haga? Con Moria me llevo rebien. Aparte, esa pelea icónica fue hace mil, y reviral. En los boliches imitan la discusión. Pero después de eso, con Moria he laburado un montón, como en Incorrectas. Me llevo muy bien con Moria. De hecho, al día de hoy seguimos en un chat juntas, nos hablamos para nuestro cumpleaños. Tengo muy buena relación.
—Te meto en la grieta: ¿Wanda o la China?
—¿Sabés qué team? Estoy del lado de los hijos, de lo mal que la pasaron. Me parece que en esta guerra lo único que veíamos en los medios era el sufrimiento de los hijos por ver a los padres. Eso me apena mucho: cuando se separan parejas que tienen hijos, que los chicos no sufran. El triunfo de una separación es cuando los hijos lo pueden atravesar de la mejor manera posible.
—Con los años que tenes en televisión, ¿qué hubieras hecho si te pasaba lo que le pasó a Flor Peña con la fake news de Jorge Messi?
—¡Ay, qué tremendo! Qué pregunta… Sí, claro que fue grave lo que pasó. Pero Flor salió a pedir disculpas desde entender que todos somos humanos y nos podemos equivocar desde ese lugar.
—Creo que vos hubieses comunicado esa noticia de toda otra manera.
—Y bueno… pero por mi lado empático. Tengo esa sensibilidad y esa empatía para ponerme en el lugar del otro. Capaz desde ese lugar lo decís, puede ser…. Porque, a ver: es una noticia triste de nuestro ídolo, ¿entendés? De nuestro ídolo… Y así sea de cualquier persona: hablar del fallecimiento hasta de un animal. Yo tengo como mucho respeto con eso. Y mucha empatía. Qué sé yo, acá todos nos equivocamos.
—¿Y qué sentís cuando ves el video de Jésica Cirio con los dólares en el vestidor?
—Siento que es IA, porque no puede ser real. No puede ser real… Estamos todos, ¿no? Con los ojitos… Tremendo.
—Estuviste muchos años en el Bailando. Hoy Marcelo Tinelli está soltero. ¿Y si te invita a tomar un café?
—Ya somos muy amigos con Marcelo: hoy no me invitaría. Nos llevamos muy bien y me tomaría mil cafés con él, pero desde la amistad. Creo que se muda a mi barrio, a dos cuadras de mi casa.
—¿A qué le tenés miedo?
—A la muerte de mis seres queridos, no a la propia. Trato de vivir la vida al máximo. Un ex novio me decía: “Vos no vivís la vida, vos la atravesás, la sentís, la imprimís”. Y así debería ser siempre. La vida es hoy. El miedo que tengo es a sufrir y que sufran los animales, los niños y ancianos. La gente más vulnerable. Los seres que no pueden defenderse, me destroza ver el sufrimiento en ellos.
—Por último: ¿cómo te ves en 20 años?
—Me gustaría verme más sabia, viviendo con la misma profundidad y pasión por la vida como hoy. O más. Siempre con mis valores, no perder el foco de la familia y amores. Las figuritas, vamos viendo en 20 años cómo las ponemos.
The post Recién separada, Silvina Escudero disfruta de un gran presente profesional, pero recordó las pérdidas importantes. Entre dolor y resiliencia lanzó: “Difícil no salir lastimado” appeared first on Revista Paparazzi.
