
La convocatoria sindical obedece a la falta de respuestas sobre la Paritaria Nacional Docente —ámbito que fija el piso salarial del sector— y se da en un contexto de reclamo por la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), partidas de infraestructura, comedores escolares y recomposición de los ingresos frente a la inflación. Según señalaron desde la conducción de CTERA, el salario mínimo nacional de la actividad se encuentra estancado en los $500.000, muy por debajo de la pauta de consumo actual.
Controles oficiales para garantizar la “esencialidad”
En paralelo al inicio de la jornada de protesta, el Ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, puso en marcha un operativo de monitoreo sobre una muestra representativa de colegios de distintas provincias. El objetivo de las inspecciones es verificar que los establecimientos den cumplimiento a la reglamentación que considera a la educación como un servicio esencial, la cual obliga a sostener una guardia mínima equivalente al 75% de la prestación habitual.
Desde el Gobierno nacional advirtieron que se labrarán actas de incumplimiento en los casos donde no se garantice la presencia del personal mínimo e informaron que se aplicarán las penalizaciones previstas por la legislación vigente. Mientras tanto, las centrales de trabajadores mantienen sus acciones legales en rechazo al decreto que limita el derecho a huelga.
Por su parte, otros gremios como la Unión Docentes Argentinos (UDA) optaron para la fecha por un esquema alternativo de movilizaciones, volanteadas y clases públicas en las calles para visibilizar el conflicto sin incurrir en la suspensión de actividades lectivas.
