
El Memorial de Salta 2141 fue escenario este jueves del acto central a 13 años de la explosión que provocó la muerte de 22 personas y marcó para siempre a Rosario.
Familiares de las víctimas, sobrevivientes, bomberos, rescatistas y autoridades municipales participaron del homenaje, en el que la memoria, el reconocimiento a quienes trabajaron en el rescate y el reclamo de justicia volvieron a ocupar un lugar central.
Marcela Nissoria, esposa de Hugo Montefusco, una de las víctimas fatales, destacó el lugar que ocupa en la actualidad el Memorial como espacio de encuentro para la ciudad. “Todos los días estamos acá reflejando y reclamando memoria y justicia”, afirmó. También celebró que cada vez más rosarinos se apropien del lugar: “Se está produciendo esto de que la gente se apropió de la fecha, se apropia de la memoria cada vez que entra”. Al referirse al proceso judicial, manifestó: “Nadie fue preso por Salta 2141”, y sostuvo que el caso fue consecuencia de “una cadena de irresponsables” que, a su entender, nunca recibió una condena acorde a la magnitud de la tragedia.
Por su parte, Cristian Migueles, integrante de Bomberos Voluntarios, recordó el trabajo realizado durante aquellos días de agosto de 2013 y destacó el vínculo construido con las familias. “Nosotros como bomberos no conocíamos esas 22 historias, tampoco sabíamos bien qué era lo que pasaba, pero sí teníamos un objetivo, que era trabajar para tener un buen resultado”, expresó. Además, remarcó que el Memorial se transformó en “una esperanza” y sostuvo: “Esas 22 historias no murieron, sino que ahora van a seguir encendidas en cada corazón de cada persona que pase por este lugar”.
En esa misma línea, la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck, resaltó el trabajo de los familiares para transformar el dolor en un espacio de memoria. “Volvemos por ellos y por ellas porque eran personas que amaban, que vivían, que tenían una historia que estaban escribiendo”, señaló al recordar a las víctimas. También afirmó que “la memoria no tiene que ser una opción, tiene que ser una obligación” y valoró que el Memorial haya convertido “esa ausencia en vida”, al sostener que “la muerte no puede tener la última palabra”.
