
A horas del inicio del ciclo lectivo, la vuelta a clases en Boyle Heights sigue atravesada por las secuelas del incendio de Lineage.
El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) ratificó que las escuelas cercanas al depósito reabrirán el 12 de agosto, pero familias de la zona mantienen sus reparos por el olor persistente, la presencia de moscas y roedores, y el temor a que los alumnos pasen buena parte de la jornada dentro de las aulas.
Los Angeles Times informó que no hay planes para postergar la apertura, trasladar estudiantes ni volver a la educación virtual, mientras NBC Los Angeles señaló que el distrito asegura haber preparado los campus para un regreso seguro.
El incendio comenzó el 17 de junio en un almacén refrigerado y dejó decenas de miles de toneladas de alimentos en descomposición dentro del predio.
Desde entonces, vecinos del este de Los Ángeles describieron un escenario marcado por olores intensos, plagas y problemas de salud.
En ese contexto, el regreso a clases quedó bajo observación por el impacto que esas condiciones podrían tener sobre estudiantes, docentes y personal escolar.
El distrito sostiene la reapertura
Las autoridades del LAUSD afirmaron que los planteles están en condiciones de recibir a los alumnos.
Andrés E. Chait, superintendente del distrito, aseguró a NBC Los Angeles que el sistema escolar tomó “todas las medidas necesarias” para que las escuelas vuelvan a abrir en condiciones aptas para el aprendizaje, la convivencia y la seguridad.
El medio detalló que el distrito llevó adelante limpiezas profundas, reemplazó filtros de aire por unidades de mayor eficiencia e instaló purificadores en cada aula.
También indicó que las inspecciones realizadas no arrojaron evidencia de condiciones peligrosas para estudiantes y empleados.
Los Angeles Times añadió que las escuelas del área seguirán bajo monitoreo y que, si el olor aumenta, los directores podrán decidir que los alumnos permanezcan bajo techo.
Carlos Torres, director de la Oficina de Salud y Seguridad Ambiental del distrito, sostuvo ante familias en una reunión virtual citada por Los Angeles Times que la información reunida permite considerar seguras las escuelas.
El diario también reportó que el distrito prometió publicar los resultados de las pruebas de aire y polvo hechas en campus de la zona.
Familias que temen otra rutina de encierro
Pese a esas garantías, en buena parte del barrio persiste la desconfianza. Los Angeles Times recogió el testimonio de padres que se preguntan si sus hijos podrán concentrarse, jugar al aire libre o sostener una rutina escolar normal con el depósito incendiado todavía sin resolver por completo.
Myrna Silva, madre de alumnos de escuelas cercanas, dijo al diario que para sus hijos resulta fundamental poder salir al patio. Su planteo fue: “Es una prioridad que mis hijos puedan jugar afuera en la escuela”.
A esa inquietud se suman testimonios relevados por CBS Los Angeles, que muestran cómo el incendio alteró la vida cotidiana de los chicos durante el receso.
Un estudiante identificado como Noah Jaimes describió el verano con una frase que resume el clima de estas semanas: “Es como si estuviéramos en una cárcel, porque siempre estamos arriba y casi no hay tiempo para jugar afuera”.
El mismo niño relató que la experiencia fue “una pesadilla completa” porque la familia pasó semanas encerrada en la casa sin poder salir con normalidad.
CBS Los Angeles también mostró la preocupación de Brenda Wenger, abuela de estudiantes del área, quien teme que el regreso se parezca a una rutina de encierro.
En su testimonio, advirtió: “Van a estar de vuelta como si fuera el COVID otra vez, encerrados; no van a poder ir a ningún lado”. Más adelante, insistió en que su principal preocupación pasa por la salud de los chicos.
Olores, plagas y dudas sobre el entorno escolar
Las objeciones no se reducen al aire dentro de las aulas. Los Angeles Times expuso que varias familias siguen afectadas por el hedor que sale del predio y por la aparición de moscas y ratas en casas y calles del sector.
El diario explicó que una de las dudas centrales es si las escuelas podrán sostener actividades al aire libre, recreos y rutinas normales si el olor persiste o si la situación sanitaria del entorno empeora.
A eso se suma que, tal y como recordó NBC Los Angeles, el inicio de clases llegará antes de la fecha límite fijada por la ciudad para que la empresa retire lo que queda del material en descomposición dentro del depósito.
Los Angeles Times también dio cuenta de cuestionamientos sobre el control de plagas y la capacidad de respuesta si la situación se prolonga.
En paralelo, vecinos citados por distintos medios describieron dolores de cabeza, irritación en los ojos, náuseas, tos persistente y otras molestias desde el incendio.
Aunque esas afecciones no equivalen por sí solas a una evaluación oficial sobre los riesgos, ayudan a explicar por qué la reapertura escolar quedó envuelta en tensión.
Un regreso a clases bajo vigilancia
El LAUSD reforzó reuniones informativas con las familias y mantuvo las tareas de limpieza antes del 12 de agosto.
NBC Los Angeles informó además que el distrito entregó purificadores de aire y asistencia económica a familias afectadas, y que continuará con el monitoreo una vez iniciado el ciclo lectivo.
La reapertura de las escuelas en Boyle Heights sigue prevista para esa fecha. De acuerdo con Los Angeles Times, NBC Los Angeles y testimonios recogidos por CBS Los Angeles, la discusión en la comunidad se concentra ahora en las condiciones en que alumnos y docentes volverán a las aulas.
