
El intendente capitalino adhirió a la emergencia sancionada por la Provincia y puso en sesión permanente al Comité Municipal de Gestión de Riesgos. La medida regirá hasta el 30 de abril de 2027 y busca anticiparse a los posibles efectos de El Niño. El municipio asegura que los 54 puntos de bombeo están operativos, reforzó la limpieza de canales y desagües y trabaja con una hipótesis extrema: ríos altos combinados con lluvias de entre 200 y 300 milímetros.
El intendente de la ciudad de Santa Fe, Juan Pablo Poletti, tomó este lunes una decisión que pone a la capital provincial formalmente en estado de preparación ante lo que pueda ocurrir durante los próximos meses: declaró la Emergencia Hídrica municipal y dispuso que el Comité Municipal de Gestión de Riesgos funcione en sesión permanente.
La determinación coloca al municipio en sintonía con lo resuelto días atrás por la Legislatura santafesina, que aprobó la Ley Provincial N° 14.477 y declaró la emergencia hídrica en todo el territorio provincial hasta el 30 de abril de 2027.
No significa que Santa Fe esté actualmente atravesando una inundación ni que exista una contingencia inmediata. La decisión tiene, según explicó el propio intendente, un carácter esencialmente preventivo.
El objetivo es que, si los pronósticos vinculados al fenómeno El Niño terminan materializándose, la ciudad no comience a organizar su respuesta cuando el agua ya constituya un problema.
“Estamos tomando una decisión preventiva. Santa Fe es una ciudad que conoce lo que significa convivir con el agua y tenemos la responsabilidad de anticiparnos”, sostuvo Poletti.
Una emergencia declarada antes de que llegue el problema
La historia de Santa Fe obliga a mirar cualquier pronóstico hídrico con particular atención.
Las estimaciones disponibles indican probabilidades de persistencia de El Niño durante el período alcanzado por la emergencia y las autoridades municipales mantienen especialmente bajo observación la evolución de la cuenca del río Paraná y sus sistemas de aporte.
Poletti explicó que justamente por eso decidió actuar cuando todavía no existe una situación crítica. “Queremos hacer prevención, por eso la estamos declarando ahora, aún con el río a 3 metros”, señaló el intendente, quien ubicó particularmente la atención sobre lo que pueda suceder durante octubre, noviembre, diciembre y enero.
La declaración también permitirá al Ejecutivo municipal contar con herramientas administrativas y presupuestarias propias de una emergencia.
Para eso, Poletti anticipó que enviará un mensaje al Concejo Municipal buscando que el cuerpo acompañe la medida y otorgue las facultades necesarias para disponer o reasignar recursos entre diferentes áreas según las necesidades que puedan presentarse.
El Comité de Riesgos quedará en sesión permanente
Una de las primeras consecuencias concretas de la decisión será la puesta en funcionamiento permanente del Comité Municipal de Gestión de Riesgos.
El organismo es presidido por Poletti y reúne a representantes del Ejecutivo y el Concejo Municipal, pero su composición excede ampliamente la estructura política de la ciudad. Participan también organismos provinciales y nacionales vinculados con la prevención, infraestructura, seguridad y actuación frente a emergencias.
Entre ellos aparecen el Instituto Nacional del Agua (INA), la Secretaría de Aguas y Saneamiento, Protección Civil provincial, Prefectura Naval, Policía Federal, Ejército Argentino, Gendarmería Nacional y Vialidad Nacional.
Para la primera reunión habrá además una particularidad: Poletti convocará a los 17 concejales de Santa Fe, independientemente del bloque al que pertenezcan. Después de ese primer encuentro, el Legislativo quedará representado por el presidente del Concejo y los titulares de los diferentes bloques. “Son momentos donde tenemos que estar todos juntos, independientemente de cuestiones políticas”, planteó Poletti.
Qué busca hacer Santa Fe antes de que llegue El Niño
La emergencia no comienza desde cero. El municipio sostiene que desde hace meses desarrolla tareas destinadas a mejorar el comportamiento del sistema frente a precipitaciones intensas.
Entre las principales intervenciones aparecen la desobstrucción de desagües, limpieza de canales a cielo abierto, cuneteo y zanjeo en distintos sectores de la ciudad.
Poletti mencionó específicamente los trabajos sobre el zanjón central de Aristóbulo del Valle y las intervenciones sobre otros canales, como el Taca.
La finalidad es sencilla pero determinante: conseguir que ante precipitaciones importantes el agua llegue con mayor rapidez hacia los reservorios y posteriormente pueda ser evacuada mediante las estaciones de bombeo.
Los 54 puntos de bombeo están operativos
Uno de los datos centrales aportados por el municipio está relacionado precisamente con las bombas.
El secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, Eduardo Rudi, aseguró que los 54 puntos de bombeo existentes se encuentran actualmente operativos.
La Municipalidad trabaja además en sistemas de respaldo y en el eventual repotenciamiento de esos puntos. “Tenemos 54 puntos de bombeo, de los cuales están todos operativos. Estamos gestionando y avanzando en lo que es el backup o el repotenciamiento, si fuera necesario, de cada uno de esos puntos de bombeo”, explicó Rudi.
También se trabaja sobre los reservorios y se prevé modificar la capacidad de bombeo de acuerdo con el comportamiento de los ríos.
En paralelo, Poletti destacó el acompañamiento del Gobierno provincial mediante inversiones en las defensas del área metropolitana, trabajos sobre las playas de maniobra de estaciones de bombeo y la provisión y reparación de equipos que puedan funcionar como respaldo.
El peor escenario: río a seis metros y hasta 300 milímetros de lluvia
Probablemente, el dato más contundente de la planificación municipal sea el escenario sobre el cual decidió prepararse Santa Fe.
Las autoridades evitaron realizar comparaciones directas con las inundaciones de 2003 y 2007. Argumentan que actualmente la ciudad posee infraestructura y mecanismos de contingencia diferentes a los existentes entonces.
Rudi recordó que Santa Fe cuenta actualmente con 64 kilómetros de defensas, un plan de contingencia y los puntos de bombeo operativos. Pero la decisión política es no trabajar solamente sobre el escenario más probable, sino prepararse para uno mucho más complejo.
Poletti lo explicó con números. “El peor de los escenarios es el que nos prepararíamos con ríos altos y lluvia convectiva fuerte. Entonces, con río de 6 metros y que llueva 200, 300 milímetros. Esto está contemplado dentro de las posibilidades”, señaló.
Es sobre esa hipótesis que el municipio pretende poner a prueba su capacidad de respuesta.
Preparar ahora lo que podría necesitarse durante una madrugada
La estrategia también incluye dejar establecidos previamente los canales de asistencia con Provincia y Nación.
La intención es evitar que, frente a una situación crítica que supere las posibilidades municipales, recién entonces comiencen las negociaciones para conseguir recursos. “No podemos salir a la 1 de la mañana a llamar por teléfono, a hacer acuerdos o convenios”, graficó Poletti.
Según la información municipal, ya existen terrenos en cotas altas previstos para eventuales centros de evacuación, proveedores y convenios para disponer de módulos habitacionales y una planificación para responder ante una contingencia de mayor magnitud.
Más de mil familias están fuera del sistema de defensas
Otro de los puntos sensibles es la situación de quienes viven en las zonas más expuestas.
Según Rudi, más de 1.000 familias se encuentran actualmente fuera del sistema de defensas, aunque aclaró que se trata de un número dinámico.
Para una eventual contingencia existen más de 20 refugios conveniados y centros de evacuación disponibles. El municipio también posee un mapeo de los sectores vulnerables y protocolos para definir la asistencia y eventual evacuación de las familias afectadas. En paralelo, comenzó la reubicación definitiva de 55 familias ubicadas en el sector de ingreso a la autopista.
Rudi reconoció, sin embargo, que existe un problema estructural que supera la respuesta inmediata que puede ofrecer la emergencia, particularmente en las zonas ocupadas dentro de los reservorios. “Los reservorios tienen que estar limpios y desocupados”, advirtió.
Un pedido también para los vecinos
La declaración activa además el Manual de Procedimientos para la Actuación Municipal ante Emergencias por Crecidas del Río, que establece responsabilidades, protocolos, actividades y recursos frente a contingencias fluviales. Pero desde el municipio remarcan que una parte de la prevención también depende del comportamiento cotidiano de los santafesinos.
Poletti pidió colaboración para evitar que cunetas y desagües recientemente limpiados vuelvan a taparse con residuos o escombros. “Necesitamos que el vecino forme parte de este equipo”, reclamó.
La Emergencia Hídrica estará vigente hasta el 30 de abril de 2027, el mismo plazo dispuesto por la Provincia.
Santa Fe todavía no enfrenta una emergencia material. Lo que hizo Poletti fue declarar jurídicamente una situación excepcional para intentar llegar preparado si finalmente se produce.
La apuesta del municipio es precisamente ésa: actuar cuando el río todavía está en niveles normales, las bombas funcionan y no hay evacuados, en lugar de comenzar a organizar la respuesta cuando el agua ya esté golpeando la puerta.
