
La llama suramericana se extinguió tras dos semanas de competencia, emoción y tribunas repletas en Rosario, Santa Fe y Rafaela. Con un histórico segundo puesto para la delegación argentina, el evento dejó una huella imborrable por su organización, el fervor popular y un impacto humano que proyecta a la región hacia los grandes compromisos de los próximos años
