La Universidad Cornell suspendió todas las fiestas y actividades sociales en las casas de fraternidades hasta el cierre del ciclo académico 2026-2027, tras la controversia generada por la denuncia de una exalumna que afirmó haber sufrido una violación grupal en una de esas residencias en octubre de 2024.
La decisión forma parte de una serie de medidas inmediatas anunciadas por el presidente de Cornell, Michael I. Kotlikoff, para reforzar la seguridad, mejorar la atención a sobrevivientes y abordar el contexto social de la violencia sexual.
“Lamento profundamente el daño que sufrió Jane Doe en 2024 y me horroriza que este acto de violencia sexual ocurriera dentro de nuestra comunidad de Cornell. Es evidente que las mujeres de nuestro campus siguen preguntándose si están seguras. Debemos afrontar esta situación reconociendo nuestras deficiencias y tomando medidas concretas”, señaló Kotlikoff en una carta dirigida a la comunidad universitaria.
En 2024, cuando la exestudiante denunció la agresión sexual en la fraternidad Chi Phi, fue entrevistada por la policía universitaria y se elaboró un resumen de seis páginas sobre sus declaraciones. Sin embargo, se omitieron detalles relevantes, como que estaba “100% segura” de haber sido violada.
Ese documento fue el que llegó a la oficina del fiscal del condado de Tompkins, Matthew Van Houten, que decidió no presentar cargos. Como resultado, los acusados solo recibieron sanciones disciplinarias y se cerró la sede de la fraternidad.
Cornell buscará alternativas sociales mientras suspende las fiestas de fraternidades
La prohibición alcanza a las fraternidades vinculadas al Consejo Interfraternidades. La universidad busca aprovechar la suspensión para evaluar si esta modalidad de vida estudiantil puede mantenerse de forma segura.
Por ello, se aplicará una política de “tolerancia cero” ante cualquier infracción durante el período de revisión, precisó Associated Press. En consecuencia, una falta podría derivar en la suspensión inmediata y de emergencia del capítulo involucrado.
Como parte de las medidas, Cornell convocará a estudiantes y docentes con experiencia en la materia para diseñar alternativas de sociales seguras y destinará recursos universitarios a su implementación.
La decisión afectará un aspecto central de la vida social en el campus de Ithaca, en el estado de Nueva York. Según The New York Times, cerca de un tercio de los estudiantes participa en fraternidades y hermandades.
En una entrevista recogida por el medio, Kotlikoff explicó que, desde la pandemia, las fiestas de fraternidades han adquirido mayor relevancia en la vida estudiantil debido al cierre de bares y otros espacios de encuentro en la ciudad.
Anne Smalling, presidenta de la junta directiva de Cornell, afirmó que la suspensión busca “forzar un reinicio” y que la institución deberá “intentar encontrar otras maneras para que estos niños participen en entornos sociales”.
La universidad prevé investigadores independientes y más apoyo para denunciantes
Las reformas incluyen la incorporación de personal a la Oficina de Derechos Civiles de Cornell, incluido un gestor de casos para acompañar a las personas que denuncien conductas sexuales indebidas en trámites como ayuda financiera, adaptaciones académicas, alojamiento y pagos universitarios.
Asimismo, colaborarán con la Policía Estatal de Nueva York para que investigadores independientes de Cornell, capacitados para atender a sobrevivientes, entrevisten a quienes opten por presentar cargos penales y elaboren informes para la autoridad competente mientras dure la revisión externa realizada por la exfiscal general interina del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Sally Yates.
Hasta ahora, las denuncias en el campus eran investigadas por la policía universitaria, que cuenta con facultades policiales plenas, pero depende de Cornell y opera de forma separada de la fuerza municipal de Ithaca, informó Associated Press.
La institución ampliará el equipo de apoyo estudiantil para reforzar la asistencia a las víctimas desde la oficina de Respuesta y Educación sobre Acoso y Agresión Sexual (SHARE) y los programas de prevención de todo el campus.
La institución ampliará su plan contra la violencia sexual y revisará la cultura social universitaria
De acuerdo con el comunicado, las investigaciones demostraron que “la agresión sexual en el campus no se limita al sistema de fraternidades. En esencia, se trata de un contexto social específico y una prevalencia profundamente preocupante del abuso de alcohol y drogas”.
Por ello, prevén acelerar la implementación de las recomendaciones de su Grupo de Trabajo Presidencial sobre Agresión Sexual y ampliar su alcance mediante la participación de la comunidad universitaria. Cornell reconfigurará ese grupo para enfocarse en alternativas de socialización seguras y la reducción de riesgos.
La universidad reforzará sus programas de capacitación y prevención para combatir el efecto espectador y fomentar la intervención de quienes detecten situaciones de riesgo, así como el deber de cuidado entre los integrantes de la comunidad.
Por último, recurrirá a especialistas nacionales y organizaciones dedicadas a la prevención de la violencia sexual y la seguridad comunitaria para analizar los factores asociados a estos hechos y definir estrategias que promuevan una ciudadanía sexual responsable.
