
El traspaso de las grandes fortunas de los baby boomers a sus herederos abre un interrogante para el mercado del arte: qué ocurrirá con las colecciones acumuladas durante décadas. Mientras bancos y casas de subastas calculan el volumen de activos en juego, una nueva generación de compradores modifica las reglas, privilegia el arte contemporáneo y digital y desplaza el centro de gravedad del negocio internacional hoy. Leer más
