
Un cementerio de cuatro siglos de antigüedad, situado cerca de la localidad de Pień en Polonia, revela los métodos que utilizaban los pobladores del siglo XVII para asegurar que sus muertos permanecieran en sus tumbas. Esta necrópolis alberga más de 100 entierros, de los cuales al menos 30 presentan marcas características de rituales.
Cómo eran los rituales antivampiro hallados en Pień, Polonia
Los arqueólogos hallaron numerosos cuerpos enterrados con pesados candados de metal sujetos a los pies, una práctica aplicada principalmente a niños, mujeres jóvenes y personas temidas o marginadas por la comunidad.
El objetivo de este procedimiento, citado por el Daily Mail, simbolizaba el cierre definitivo de una etapa de vida y actuaba como una protección física para impedir que el difunto lograra levantarse de su tumba.
Las tácticas de contención incluían además el uso de hoces colocadas sobre el pecho o cerca del cuello de los fallecidos. Según detalla Popular Mechanics, los aldeanos creían que si el cuerpo revivía e intentaba erguirse, el filo del instrumento le causaría una herida mortal en el cuello para detener su avance.
Por qué el miedo a los vampiros marcó entierros del siglo XVII
El profesor Dariusz Poliński, de la Universidad Nicolás Copérnico, quien dirige las excavaciones desde 2005, sugirió que estas prácticas respondían a un miedo profundo hacia lo desconocido o hacia las muertes repentinas. Poliński declaró a Business Insider que la población sentía un temor irracional ante personas que fallecían en circunstancias extrañas o que padecían alguna discapacidad física o trastorno mental.
El experto añadió que, en esa época, la muerte súbita se consideraba un hecho aterrador y los niños que no recibían el bautismo también generaban pavor entre los vecinos. Otras estrategias documentadas en el sitio incluían enterrar los cuerpos boca abajo para que “mordieran la tierra”, así como cortar cabezas, cercenar piernas o aplicar el peso de piedras sobre los restos.
Qué revela el caso de la mujer del candado triangular en Polonia
La conexión con el vampirismo suele vincularse a la percepción popular de la época sobre las enfermedades contagiosas que diezmaban a las comunidades. Matteo Borrini, antropólogo forense de la Universidad John Moores de Liverpool, explicó a Business Insider que, siglos atrás, se atribuían las pandemias a la presencia de seres no muertos que atacaban primero a la familia y luego al resto del vecindario.
A pesar de estas creencias, la realidad de los enterrados podía ser diversa, como lo sugiere el caso de una mujer hallada con un candado triangular. Según reporta CBS, esa mujer no era una marginada, pues fue sepultada con un valioso tocado de seda tejido con hilo de metal precioso, lo que indica un estatus social elevado.
Este hallazgo sugiere que, más allá de la mitología, las circunstancias específicas de la muerte de un individuo pudieron ser suficientes para que sus allegados optaran por medidas extremas. El miedo era real en el siglo XVII, y aunque hoy respondan a explicaciones supersticiosas, las hoces y los candados encontrados en Pién confirman la intensidad del pánico que dominaba a la sociedad polaca de aquel tiempo.
