El calor extremo ya altera la vida diaria de 9 de cada 10 estadounidenses, según una encuesta

El calor extremo ya altera la vida diaria de 9 de cada 10 estadounidenses, según una encuesta
El calor extremo ya altera la vida diaria de 9 de cada 10 estadounidenses, según una encuesta

En el último año, el calor extremo alteró la vida cotidiana de la mayoría de los estadounidenses, con efectos cada vez más visibles en las facturas de electricidad, el sueño, los viajes y las actividades al aire libre, según una nueva encuesta de Associated Press con NORC Center for Public Affairs Research realizada en Estados Unidos en julio de 2026.

De acuerdo con el reporte, 9 de cada 10 adultos dijeron que las altas temperaturas tuvieron al menos un impacto menor en sus vidas, una suba frente al 83% registrado dos años antes. El sondeo también mostró que los encuestados señalaron más consecuencias en casi todos los rubros relevados, con aumentos marcados en el Medio Oeste y el Oeste del país.

Un pasaje central del relevamiento responde de forma directa a la pregunta de fondo. La encuesta de AP-NORC indicó que el calor extremo ya no aparece solo como un episodio meteorológico estacional en Estados Unidos: afecta gastos del hogar, modifica rutinas, obliga a reorganizar viajes y reduce el tiempo posible al aire libre para una mayoría amplia de la población.

La señal más extendida apareció en el costo de la energía. Cerca de 8 de cada 10 estadounidenses afirmaron que el calor extremo tuvo un impacto mayor o menor sobre sus facturas de electricidad, frente al 69% medido en julio de 2024. Entre quienes viven en el Medio Oeste, el 44% señaló un impacto mayor en ese gasto, por encima del 29% de hace dos años.

Nueve de cada diez adultos en Estados Unidos dijeron que las altas temperaturas tuvieron al menos un impacto menor en sus vidas, por encima del 83% de dos años antes (REUTERS/Cheney Orr)

Facturas más altas y rutinas bajo presión

El uso más intensivo del aire acondicionado figura entre los factores que ayudan a explicar ese aumento del gasto doméstico, en un contexto donde los precios de la electricidad adquirieron mayor peso político en los últimos años. El sondeo no atribuye el encarecimiento solo al clima, aunque sí muestra que las olas de calor empujan una demanda energética más alta.

El impacto no se limita a la economía doméstica. Alrededor de 7 de cada 10 adultos dijeron que el calor extremo afectó de forma mayor o menor las actividades al aire libre de sus familias, frente a cerca de 6 de cada 10 en 2024. También crecieron las menciones sobre cambios en el sueño, en las rutinas de ejercicio, en los traslados y en la planificación de reuniones o celebraciones.

Viajes, descanso y vida al aire libre

Entre los cambios más notorios, cerca de 4 de cada 10 estadounidenses indicaron que las temperaturas extremas alteraron sus planes de viaje o vacaciones, cuando en 2024 esa proporción rondaba una cuarta parte. En el Oeste, el porcentaje de personas que reportó un impacto mayor sobre los viajes subió de 12% a 21%, según el informe de AP-NORC.

Elisa Bracamonte, enfermera retirada de 74 años que vive en Tucson, Arizona, compartió en Associated Press que reorganizó caminatas, salidas y encuentros familiares por el aumento del calor. “Cada verano, parece que hace más y más calor”, señaló. También explicó que necesita levantarse a las 5 de la mañana para caminar antes de las 6, porque hacia las 7 la temperatura ya ronda los 26,7℃ (80℉).

Bracamonte sostuvo además que el clima altera los encuentros con familiares repartidos entre Texas y el norte de Arizona, donde incendios e inundaciones interfieren con los desplazamientos.

El calor extremo afectó las facturas de electricidad de cerca de ocho de cada diez estadounidenses y elevó el peso del gasto energético en los hogares (REUTERS/Adam Gray)

El mapa regional del impacto

Los cambios más fuertes frente a 2024 aparecieron en el Medio Oeste. Allí crecieron las proporciones de personas que describieron un impacto mayor del calor extremo sobre la factura eléctrica, las actividades al aire libre, el sueño, las mascotas, los viajes y el calendario de eventos como bodas o reuniones familiares.

En el Oeste, la encuesta registró aumentos en los efectos sobre actividades al aire libre, ejercicio, descanso, mascotas, vacaciones, horarios de eventos y trabajo o desplazamientos.

Mientras que en el Sur y el Noreste, el panorama se mantuvo más estable en la mayor parte de los rubros, aunque en el Sur aumentó la proporción que reportó alteraciones en la fecha de distintos eventos.

La científica climática Jennifer Francis, del Woodwell Climate Research Center, que no participó en el sondeo, aseguró en AP que las olas de calor peligrosas son más frecuentes, más intensas y más persistentes en varias zonas del planeta, incluidos estados del Oeste y del Medio Oeste de Estados Unidos. También señaló que los períodos prolongados de calor y sequía golpean la salud y el bolsillo.

Cerca de cuatro de cada diez estadounidenses indicaron que las temperaturas extremas alteraron sus planes de viaje o vacaciones, con una suba marcada en el Oeste (REUTERS/Elizabeth Frantz)

Más impacto personal, menos consenso sobre el cambio climático

Aun con un mayor reconocimiento del efecto cotidiano del calor extremo, la encuesta detectó una caída en la proporción de estadounidenses que creen que el cambio climático está ocurriendo. El 66% sostuvo que sí ocurre, frente al 73% que había respondido de esa manera en septiembre de 2025, según la comparación incluida por AP-NORC.

El relevamiento indicó que el descenso fue más visible en el Sur, mientras que en el Noreste y el Medio Oeste creció la proporción de quienes afirman que el cambio climático no está ocurriendo.

Entre quienes sí creen en ese fenómeno, el 57% lo atribuye por completo o mayormente a la actividad humana, el 32% reparte la causa entre factores humanos y cambios naturales, y el 9% lo vincula sobre todo con causas naturales.

También surgieron diferencias por edad e identidad partidaria. Los menores de 30 años se mostraron más propensos que los mayores de 60 a atribuir el cambio climático principalmente a la actividad humana.

Aunque creció el impacto personal del calor extremo, bajó al 66% la proporción de estadounidenses que creen que el cambio climático está ocurriendo (AP Foto/Joshua A. Bickel, Archivo)

Associated Press también recogió el testimonio de John Hazel, investigador de escenas del crimen de 33 años en Waco, Texas, quien dijo que cuando era niño llegar a 37,8℃ (100℉) parecía algo raro y ahora ocurre de forma cotidiana.

La encuesta que realizaron la agencia en colaboración con la Universidad de Chicago, solo tuvo un margen de error del 3,7%, se realizó entre el 23 y el 27 de julio de 2026, y sobre una muestra nacional de 1.165 adultos.