
Para Alejandro Coianiz, presidente de la Cámara Avícola Santafesina, este dato refleja un proceso estructural que trasciende una mera coyuntura económica: el pollo logró un espacio permanente en la mesa y en la dieta de los hogares.
La brecha de precios, el principal motor de la demanda
El factor económico sigue siendo determinante en la decisión de los consumidores. El estudio del IERAL precisa que, en los últimos doce meses, el precio promedio de un kilo de carne vacuna equivalió a 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo.
“Tal vez el principal motivo sea el precio, que siempre está muy acomodado”, explicó Coianiz.
El dirigente gremial detalló que el kilo de pollo se comercializa actualmente en torno a los $3.000 en promociones de grandes supermercados y cerca de los $4.000 en carnicerías de barrio. “Con lo que vale 1 kg de carne de vaca, hoy podés comprar hasta 4 kg de pollo”, destacó.
El avance de las carnes alternativas se produce en un contexto donde el consumo total de proteínas animales en Argentina permanece relativamente estable —entre 100 y 115 kilos anuales por habitante—. Sin embargo, la composición de la canasta cambió de manera marcada: mientras la cadena bovina vuelca una mayor proporción de su producción a la exportación, el pollo y el cerdo absorben la demanda interna.
Márgenes ajustados y costos al límite: los desafíos de la producción
Pese al récord de consumo, la mayor demanda no se traduce de forma directa en una mayor rentabilidad para los productores e integraciones avícolas. Coianiz describió a la avicultura como una actividad de “números muy finitos”, con márgenes históricamente estrechos que pueden derivar en pérdidas rápidamente ante situaciones de sobreoferta, debido a la condición de producto altamente perecedero.
A este escenario se suman dos condicionantes clave:
1. Fin del beneficio financiero por inflación: con la desaceleración del índice de precios, se redujo el margen que antes permitía compensar desfases operativos mediante el manejo financiero o el diferimiento de pagos.
2. Encarecimiento logístico y del alimento: el aumento en los combustibles impacta de forma directa sobre el flete del cereal, insumo central en la alimentación de las aves. Dado que el mercado no absorbe subas desmedidas en el mostrador, la variable de ajuste ha sido la eficiencia puertas adentro.
La competencia con Brasil y el rol clave del mercado chino
En el plano del comercio exterior y la competencia regional, la apertura comercial sumó un nuevo desafío con el ingreso de pollo proveniente de Brasil, un competidor con una escala productiva sustancialmente mayor y costos de producción inferiores.
Desde el sector señalan que la avicultura local deberá responder mediante la optimización de procesos y la incorporación de tecnología, al tiempo que reclaman mejoras estructurales en infraestructura vial, acceso a financiamiento productivo y alivio impositivo.
Por otra parte, las exportaciones argentinas se mantienen en niveles operativos mínimos —colocando cortes específicos como pechuga, alitas o cuarto trasero— a la espera de condiciones económicas más competitivas. En ese esquema, la atención de la industria está puesta en la reapertura del mercado chino, una plaza clave para valorizar subproductos como la garra de pollo, que actualmente se destina a Vietnam prácticamente al costo.
Ante este panorama, Coianiz concluyó que los planes de inversión del sector no apuntan hoy a un incremento masivo del volumen producido, sino a la automatización, modernización de granjas e incorporación de maquinaria de precisión para sostener la competitividad.
