El drama del gas: cortes con 22 grados y un canon incumplido, el trasfondo de la crisis de Celulosa

El drama del gas: cortes con 22 grados y un canon incumplido, el trasfondo de la crisis de Celulosa
El drama del gas: cortes con 22 grados y un canon incumplido, el trasfondo de la crisis de Celulosa

La profunda crisis financiera que atraviesa la planta de Celulosa Argentina en Capitán Bermúdez tiene un trasfondo estructural que excede a los balances contables de la compañía: el drama del suministro energético en la provincia de Santa Fe. El accionar de la empresa distribuidora Litoral Gas, en conjunto con el ente regulador ENARGAS, jugó un rol letal durante este invierno al imponer constantes interrupciones del servicio a las industrias de la región, un factor clave para entender la parálisis productiva que hoy asfixia a la histórica papelera.

La irracionalidad del esquema de restricciones quedó expuesta de manera contundente en la jornada de ayer. Miércoles 16 de septiembre, con una temperatura primaveral que alcanzó los 22 grados, Litoral Gas ordenó un nuevo corte del suministro a Celulosa. Para la industria papelera, operar sin gas natural resulta materialmente imposible, ya que reemplazar esa fuente de energía por la quema de Fuel Oil incrementa los costos operativos en un 550% (es 5.5 veces más caro), haciendo inviable cualquier margen de rentabilidad y forzando la detención inmediata de las maquinarias.

El malestar en el sector productivo santafesino radica en una profunda asimetría de costos frente a otras jurisdicciones. Las empresas radicadas en Santa Fe abonan un “canon por capacidad de reserva”, un ítem de facturación que no existe en la provincia de Buenos Aires y que, en teoría, tiene como objetivo garantizar un volumen mínimo de suministro durante las épocas de frío extremo. Sin embargo, las industrias denuncian que este invierno el canon fue cobrado religiosamente, pero el servicio jamás se cumplió.

A esta irregularidad tarifaria se le suma la peligrosidad operativa de las restricciones. Desde las industrias señalan que la distribuidora exige, en el transcurso de un mismo día y de manera intempestiva, reducciones de consumo que oscilan entre el 50% y el 80%. Para plantas de proceso continuo como Celulosa, apagar las calderas de forma repentina bajo estos márgenes resulta no solo impracticable desde lo técnico, sino que representa un riesgo operativo altísimo para las instalaciones y el personal.

Esta variable energética fue el golpe de gracia que agravó de manera irreversible la situación financiera de Celulosa. Las reiteradas caídas en los niveles de producción derivaron en un desplome de las ventas y un corte abrupto en la cadena de ingresos. La consecuencia directa de esta parálisis impuesta desde los gasoductos es la que hoy padecen los trabajadores de Capitán Bermúdez: la falta de liquidez de la empresa para afrontar sus compromisos laborales que derivó en que, tal como informó de manera exclusiva SL24, ayer solo se lograra abonar el 50 por ciento de los salarios correspondientes al mes de agosto.

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