
Estados Unidos sancionó al líder del Tren de Aragua y presuntos cómplices en un millonario robo de cajeros mediante una red que utilizó software malicioso para ordenar la entrega de efectivo en terminales instaladas en distintos puntos del país y trasladar luego los fondos a la organización venezolana.
Las medidas alcanzaron a diez personas o entidades vinculadas a ese esquema, entre ellas Aníbal Alexander Canelón Aguirre, conocido como “Prometeo” o “El Ingeniero”, a quien las autoridades estadounidenses identificaron como uno de los diez fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI). También sancionaron a Juan Gabriel Rivas Núñez, alias “Juancho”, señalado como un dirigente de alto rango de la estructura criminal.
El Departamento del Tesoro bloqueó los activos y propiedades de los sancionados que se encuentren bajo jurisdicción estadounidense. La decisión además prohibió que ciudadanos, empresas e instituciones financieras de Estados Unidos realicen operaciones económicas o financieras con las personas y compañías incluidas en la lista.
Washington sostuvo que Canelón dirigió una red con integrantes en Venezuela y México que atacó cajeros automáticos mediante un programa informático diseñado para forzar la dispensación de dinero. El grupo obtuvo millones de dólares de instituciones financieras estadounidenses y utilizó parte de esos recursos para operaciones de lavado y transferencias destinadas al Tren de Aragua.
La investigación apuntó a una modalidad conocida como jackpotting, que consiste en alterar el funcionamiento de los cajeros para que expulsen billetes sin registrar transacciones legítimas. Según las autoridades, los implicados instalaron el software malicioso en los equipos y retiraron el efectivo durante meses.
El caso comenzó a tomar dimensión pública a principios de 2024, cuando investigadores detectaron ataques contra cajeros en distintos estados. Integrantes de la organización operaron en al menos 26 estados, de acuerdo con los cargos presentados posteriormente por la Justicia estadounidense.
Uno de los episodios bajo investigación ocurrió en Nebraska durante un fin de semana de agosto de 2025. En esa oportunidad, los responsables retiraron alrededor de USD 300.000 de varios cajeros automáticos. Meses después, las autoridades detuvieron a dos integrantes de la organización y avanzaron con acusaciones contra decenas de personas relacionadas con la maniobra.
Aníbal Alexander Canelón Aguirre permaneció prófugo pese a las acusaciones en su contra. Las autoridades lo señalaron como responsable de fabricar el programa utilizado para los ataques y de coordinar movimientos de criptomonedas que permitieron ocultar y trasladar el dinero obtenido. Ocho hombres recibieron sanciones por su presunta condición de socios del fugitivo y por brindar apoyo material a la organización, conspirar para cometer fraude bancario y participar en operaciones de lavado de dinero.
Entre las entidades alcanzadas figuró Enigma Community, una empresa con sede en México vinculada a uno de los hombres sancionados. La Oficina de Control de Activos Extranjeros consideró que la compañía aportó asistencia material, financiera, tecnológica o de otro tipo al Tren de Aragua.
En el comunicado sobre las medidas, el Gobierno estadounidense advirtió a los integrantes de la red: “Estados Unidos va por ustedes y por sus bienes, sin importar dónde se escondan”.
La lista también incluyó a Rivas, alias “Juancho”, a quien el Tesoro describió como un líder de alto rango que operó desde varios países de Sudamérica. Las autoridades estadounidenses lo acusaron de dirigir actividades relacionadas con la extracción ilegal de oro, la exportación de estupefacientes y delitos violentos.
La sanción contra Rivas se sumó a las medidas dirigidas contra la estructura financiera que, según Washington, sostuvo actividades delictivas del grupo en Estados Unidos y en otros países de la región. El Gobierno estadounidense catalogó al Tren de Aragua como organización terrorista extranjera durante la administración de Donald Trump, por su presunta participación en el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
El Tren de Aragua surgió en Venezuela y extendió sus operaciones hacia varios países de América Latina. La organización quedó bajo mayor seguimiento de las autoridades estadounidenses tras las investigaciones por delitos financieros, tráfico de drogas, explotación ilegal de minerales y hechos violentos atribuidos a miembros de la estructura.
En junio pasado, Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero” y considerado el líder histórico del grupo, habría muerto durante una operación conjunta de fuerzas venezolanas y estadounidenses en el estado Bolívar, en Venezuela. Las nuevas sanciones apuntaron a los cuadros y mecanismos financieros que las autoridades estadounidenses vincularon con la continuidad de las operaciones del Tren de Aragua.
