
“Grupo de improvisados”. Así calificó Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales de San Isidro, a los siete imputados que hoy comenzaron a ser juzgados por su presunta responsabilidad en la muerte de Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en una casa alquilada en un barrio privado de Tigre.
El fiscal Ferrari estuvo a cargo de presentar los lineamientos de la acusación pública ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro, presidido por el juez Alberto Gaig e integrado por los vocales Alberto Ortolani y Pablo Rolón, magistrados a cargo del debate en el que, previamente, rechazaron el pedido del abogado Francisco Onetto, defensor del neurocirujano Leopoldo Luque, de que el juicio sea transmitido en vivo en su totalidad.
“Tenemos una necesidad imperiosa: nosotros y la sociedad en su conjunto queremos que haya verdad. El derecho a la verdad es un derecho humano”, fueron las primeras palabras del representante del Ministerio Público Fiscal.
Y agregó que, desde hace más de cinco años se ha construido una acusación sólida y sin fisuras. El fiscal Ferrari le explicó a los jueces del tribunal que van a conocer las pruebas en “tres estamentos”: la prueba testimonial, la evidencia tecnológica y la esfera médica.
Los siete imputados sentados en el banquillo de los acusados son el neurocirujano Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni, el enfermero Ricardo Almirón, la coordinadora médica por parte de Swiss Medical Nancy Forlini y el médico clínico Pedro Di Spagna.
“En ese marco, con toda la evidencia, los jueces van a conocer a un grupo de improvisados, que son los imputados, encabezados por Luque, sin dudas el médico de cabecera de Maradona, secundado por quien hacía de su psiquiatra”, explicó Ferrari.
Para el representante del Ministerio Público, los imputados incumplieron todos los deberes a su cargo. “Maradona fue abandonado a su suerte, condenado a la muerte”, afirmó Ferrari. El representante del Ministerio Público también adelantó que los jueces van a observar la prueba que va a mostrar que Diego tuvo una internación domiciliaria “sin precedentes, cruel y lapidaria, desprovista de todo”.
Para el acusador, los “imputados no hicieron nada para evitar que Maradona muriera”.
Ferrari afirmó que “Maradona comenzó a morir 12 horas antes de su verdadera muerte” y que un traslado en auto o en una ambulancia a una clínica le hubiese salvado la vida.
El fiscal también habló de “silencio letal” e “indiferencia criminal”.
Después, su colega Cosme Iribarren, también fiscal general adjunto de San Isidro, hizo una descripción de las acciones que se les adjudican a cada uno de los imputados.
En medio de su presentación, Ferrari exhibió una hoja en blanco para representar lo que hicieron los imputados que estuvieron al cuidado de Maradona.
Los lineamientos del Ministerio Público Fiscal, los representantes del los particulares damnificados y la defensa son transmitidos por el canal de Youtube de la Suprema Corte de Justicia bonaerense.
Tras las palabras de los fiscales Ferrari e Iribarren, fue el turno de Fernando Burlando, uno de los abogados que representa a Dalma y Gianinna, dos de las hijas de Maradona.
“Asesinado”
“Diego fue asesinado”, afirmó sin tapujos, Burlando, al comenzar sus lineamientos.
Y explicó que para dicha tarea [por el asesinato] alguien “que hoy todavía está entre las sombras” convocó a un grupo de profesionales. Y habló de “acciones demenciales”.
“No fueron meras negligencias. Señores jueces, le van a hacer creer que la culpa fue del paciente, que la culpa fue de Maradona”, dijo Burlando.
El abogado de Dalma y Gianinna también dijo que los imputados “empujaron su vida a la muerte” y “Diego tenía miles de chances de vida”.
Para Burlando, “por toda esta gente [en referencia a los imputados], Diego nos dejó”. Habló de “la crónica de un crimen que pretendía quedar impune”.
Félix Linfante, abogado que representa a Jana, la otra hija mujer de Diego, explicó que “Maradona no estaba condenado a morir” y que hubo una inacción deliberada de quienes tenían el deber jurídico de cuidarlo.
“Hombre bueno”
Tras los lineamientos de los acusadores, fue el turno de las defensas. Comenzaron los abogados que representan a Luque.
Oneto hizo referencia a las inconsistencias de la imputación.
“Este juicio es un juicio injusto. Es injusto que esté sentado en el banquillo de los acusados el doctor Luque”, dijo su socio Roberto Rallin.
Y agregó: “Entendemos que este juicio no puede devolver la vida de nadie. A todos nos gustaría que Diego esté entre nosotros. Queremos un juicio justo, que resista a las presiones mediáticas. Si Diego estuviese vivo pediría que no condenen a Luque“. EN ese momento, en la sala de audiencias reinaron los murmullos, sobre todo de los familiares y allegados a Maradona.
Para finalizar, Rallin afirmó: “Luque es un hombre bueno que tiene que ser absuelto”.
La segunda defensa en presentar los lineamientos fue la de la psiquiatra Cosachov, a cargo del abogado Vadim Mischanchuk.
“Digamos las cosas como son. Acá además de la cuestión fáctica, médica y científica, hay una cuestión que surge de la autopsia. La defensa va a probar que, lamentablemente, el óbito del señor Maradona tiene que ver con un deterioro progresivo de su salud que en un momento dijo basta”, afirmó Mischanchuk.
A su turno, el abogado Diego Olmedo, defensor del psicólogo Díaz, sostuvo: “Vamos a demostrar a lo largo de este juicio que Diaz hizo todo lo posible para que Maradona tenga una vida mejor”.
El letrado explicó que su asistido llegó a la vida de Maradona 30 días antes de su muerte para tratar sus adicciones y que “murió sin drogas y alcohol en sangre”.
También afirmó: “No queremos una sentencia ejemplar, queremos una sentencia justa. Parece que tiene que haber culpable, porque si no hay culpable, la muerte de Maradona parece no tener sentido”.
E hizo una referencia al periodista Miguel Wiñazki cuando habla de la noticia deseada: “¿Qué se desea de este juicio? Que mucha gente sea condenada porque a Maradona lo mataron. Y es mentira, no es así“.
