
El relevamiento semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, difundido este jueves 3 de septiembre, indica que la implantación nacional alcanzó el 1,5% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas para la nueva campaña.
El avance se concentra principalmente en el centro-norte de Santa Fe, donde ya se sembró el 13% del área prevista para esa región.
Una campaña empieza cuando la anterior todavía no terminó
La particularidad de este año es que las sembradoras comenzaron a trabajar mientras las cosechadoras todavía intentan terminar el ciclo anterior.
La cosecha argentina de maíz 2025/26 llegó al 92,5% del área apta, con un rendimiento promedio nacional de 77,8 quintales por hectárea y una estimación de producción que se mantiene en 64 millones de toneladas.
Eso significa que todavía quedan alrededor de 4,5 millones de toneladas de maíz por levantar, principalmente en el sur del área agrícola.
La cosecha presenta además una demora de seis puntos porcentuales respecto de la campaña pasada. Todavía quedan más de 620.000 hectáreas pendientes en el sur de la región pampeana.
El resultado es una postal poco frecuente para comienzos de septiembre: Argentina está cosechando el último maíz de una campaña mientras ya siembra el primero de la siguiente.
En la Región Núcleo también se adelantaron las sembradoras
El movimiento no se limita al centro-norte santafesino.
La Bolsa de Comercio de Rosario ya había advertido la semana pasada que en la Región Núcleo se estaba registrando la siembra de maíz más temprana de, al menos, las últimas cinco campañas.
Normalmente las labores comienzan después del 10 o 15 de septiembre, cuando la temperatura del suelo supera los 12 grados. Este año, sin embargo, productores decidieron anticiparse ante la perspectiva de un El Niño fuerte a muy fuerte, con riesgo de lluvias intensas y olas de calor durante enero.
En localidades santafesinas como Aldao ya se observaron sembradoras trabajando y en María Susana los técnicos estimaban comenzar alrededor del 1° de septiembre, unos diez días antes de lo habitual.
La estrategia busca adelantar el desarrollo del cultivo y reducir la exposición de su período crítico a las condiciones climáticas más exigentes del verano.
Más maíz y mayor inversión tecnológica
Las expectativas de buena disponibilidad de agua también están llevando a productores de la región a plantear esquemas de mayor tecnología.
En el sur de Santa Fe, técnicos relevados por GEA señalan que la necesidad de recuperar rentabilidad está impulsando planteos orientados a obtener más kilos por hectárea. En zonas como Bigand se proyectan fertilizaciones de entre 120 y 140 unidades de nitrógeno, aunque existe cautela ante el riesgo de pérdidas del nutriente si se producen lluvias excesivas.
La campaña maicera que acaba de comenzar será importante también por su magnitud. La Bolsa de Comercio de Rosario proyecta a nivel nacional 10,4 millones de hectáreas de maíz 2026/27, considerando el conjunto del área sembrada con el cereal, mientras que la Bolsa de Cereales estima 8,4 millones de hectáreas destinadas a maíz con destino grano comercial. Son metodologías distintas y, por eso, las cifras no deben compararse como si midieran exactamente lo mismo.
Para Santa Fe, el primer dato concreto ya está sobre la mesa: la provincia encabeza el comienzo de una campaña que arrancó antes de que terminara de salir del campo el maíz anterior.
