
En diálogo con el móvil Radio Casilda, los frentistas señalaron que la presencia de fluidos estancados genera olores nauseabundos constantes y un foco de contaminación visible. Según detallaron, a través de registros fotográficos aportados a este medio, la problemática no es nueva y se registra de forma ininterrumpida al menos desde noviembre de 2025.
A la peligrosidad sanitaria se suma el riesgo físico para quienes transitan por el lugar: vecinos advirtieron que la calzada resbaladiza ha provocado la caída de varios motociclistas y ciclistas. Finalmente, solicitaron inspecciones municipales para sancionar a los frentistas que vierten efluentes a la vía pública e incumplen las normas básicas de convivencia urbana.
