
El PRO santafesino volvió a mostrarse en movimiento. Lo hizo con un doble gesto político: un consejo directivo ampliado en la ciudad de Santa Fe y una reunión reservada en Rosario con el dirigente nacional , uno de los hombres de mayor confianza de .
La visita no fue casual ni protocolar. Tuvo un objetivo concreto: tomar el pulso del partido en la provincia y, especialmente, en Rosario, uno de los distritos más complejos para el macrismo en los últimos años.
Un partido que busca ordenarse
El encuentro en la capital provincial reunió a intendentes, legisladores, presidentes comunales y dirigentes de los 19 departamentos, en un intento por ordenar la estructura partidaria y definir líneas de acción hacia adelante.
La presidenta del PRO en Santa Fe, , fue quien encabezó el armado y dejó en claro el objetivo:
fortalecer la presencia territorial y proyectar al partido dentro de un esquema nacional en plena reconfiguración.
Pero detrás del discurso de consolidación aparece una realidad que el propio espacio reconoce en privado: el PRO ya no es el mismo en Santa Fe.
Rosario, el termómetro del desgaste
La reunión en Rosario con De Andreis tuvo otro tono. Más reservado. Más político. Y más enfocado en la realidad concreta del territorio.
Allí participaron dirigentes como Cristian Cunha, Lucas Incicco, Renata Ghilotti, Germán Mastrocola, Germana Figueroa Casas, Sebastián Mastropaolo, Agapito Blanco, Anita Martínez, Hernán Franco y Ely Litvac, en un encuentro que buscó evitar filtraciones y concentrarse en las “principales cabezas” del espacio.
El objetivo fue claro: evaluar qué queda del PRO en una ciudad donde el partido supo tener peso propio y hoy atraviesa un escenario mucho más fragmentado.
La sangría que dejó huella
El dato que sobrevuela cada encuentro del PRO santafesino es uno: la pérdida de dirigentes.
En los últimos años, el espacio sufrió una salida constante de figuras que supieron ser centrales en su construcción provincial.
Nombres como Federico Angelini, Roy López Molina, Gabriel Chumpitaz, Verónica Razzini y José Núñez marcaron una sangría que no solo debilitó la estructura, sino que también dejó al partido con menor volumen político y territorial. Y eso se nota.
Se nota en los encuentros. Se nota en las mesas. Y se nota en la necesidad de reconstrucción que hoy atraviesa al espacio.
El mensaje nacional: activar el engranaje
La presencia de De Andreis trajo consigo una consigna clara: activar el PRO pensando en 2027.
Aunque la candidatura de Macri no está confirmada, el mensaje interno es que el partido debe prepararse para ser protagonista, con armado en cada ciudad y una estrategia federal.
“Hay voluntad de armar un equipo para encabezar y tener una alternativa”, fue una de las definiciones que surgió del encuentro.
En ese marco, también apareció una línea política concreta: volver a convocar a sectores que se alejaron, incluso a aquellos que hoy orbitan en La Libertad Avanza.
Entre la reconstrucción y la incertidumbre
El PRO santafesino intenta rearmarse en un contexto complejo.
Por un lado, busca consolidar su estructura y mantener presencia territorial.
Por otro, enfrenta un escenario donde el crecimiento de le disputa protagonismo y le ha absorbido dirigentes y votantes.
En ese equilibrio inestable, el partido apuesta a una reconstrucción que todavía no termina de cerrarse.
El paso de De Andreis dejó una señal. El PRO no está retirado. Pero tampoco está consolidado.
Se mueve. Se reorganiza. Y busca recuperar terreno. En una provincia donde la política cambia rápido, eso puede ser una oportunidad. O una última chance.
