
La madre paseaba a su hijo en un cochecito por las cercanías de su domicilio cuando el niño estiró la mano y tomó una rama de un ejemplar de cicuta (Conium maculatum) que crece entre la vegetación que bordea el canal. De forma casi inmediata, el pequeño presentó vómitos continuos, lo que encendió las alarmas de su progenitora.
Según relató la madre del niño, «Caminaba con mi bebé cerca de casa, yendo para el canal, y él agarró una ramita. Enseguida vomitó y llamé a su pediatra, quien me dijo que fuera de manera urgente a verla mientras ella se comunicaba con el Servicio de Toxicología de la ciudad de Rosario».
Horas de observación y riesgo médico
Una vez ingresado al centro asistencial, el cuerpo médico evaluó al lactante y dispuso su permanencia en estricta observación durante varias horas para monitorear sus signos vitales.
Según relató la madre del menor, la profesional a cargo advirtió a la familia sobre la extrema gravedad del cuadro, señalando que la pronta reacción del organismo del bebé al vomitar la sustancia fue determinante para evitar un desenlace fatal. No obstante, los médicos indicaron mantener una vigilancia médica intensiva durante las próximas horas ante la posible aparición de convulsiones, cuadros respiratorios severos, pérdida de fuerza muscular o falta de coordinación motora.
La médica pediatra expresó su profunda preocupación por la presencia de esta especie botánica en sectores urbanos de tránsito cotidiano y remarcó la necesidad imperiosa de que sea erradicada del espacio público de manera urgente.
Un peligro anunciado en la vegetación urbana
La peligrosidad de la cicuta (Conium maculatum) radica en que todas las partes de la planta —hojas, tallos, flores, raíces y semillas— contienen alcaloides neurotóxicos como la coniína (cicutina). Estos compuestos actúan directamente sobre el sistema nervioso periférico y bloquean la función muscular, pudiendo provocar la muerte por parálisis respiratoria tanto en seres humanos como en animales. Se trata de una especie que alcanza gran tamaño, caracterizada por sus hojas divididas, tallos delgados y flores blancas agrupadas en sombrillas, que suele proliferar en orillas de caminos, zanjas, terrenos baldíos y márgenes de canales.
El lamentable episodio reaviva el reclamo comunitario en la zona. La semana pasada, el móvil de Radio Casilda se hizo presente en el sector comprendido entre las calles Urquiza y 9 de Julio, a la vera del Canal Candelaria, para visibilizar la preocupación de los vecinos por los altos pastizales y la falta de mantenimiento del terreno, un escenario propicio para el desarrollo sin control de este tipo de especies peligrosas para la salud pública.
