
Con un gol de Ferran Torres en el tiempo suplementario, España se consagró campeón del mundo. La Scaloneta cierra un torneo histórico en el que se consagró subcampeona y dejó en el camino a grandes potencias como Inglaterra.
La imagen del cierre reflejó el peso del momento: Lionel Messi, elegido como la máxima figura del torneo, saludó a algunos futbolistas españoles y luego se quedó solo, en silencio, sentado en el centro del campo de juego. Tras unos minutos, el diez se quitó los botines y las medias para masticar el dolor de una derrota que marcó el cierre de un ciclo que pudo haber sido apoteósico.
A pesar de que el equipo no tuvo su mejor rendimiento y tardó más de 115 minutos en generar una ocasión clara de gol, el capitán volvió a ser la principal carta de esperanza de todo el país, sellando una campaña que despertó el aplauso de los hinchas.
